lunes, 31 de marzo de 2014

Últimos preparativos para la doble canonización

Ciudad del Vaticano, 31 marzo 2014 (VIS).-
El cardenal Agostino Vallini, vicario del Papa para la diócesis de Roma junto con monseñor Giulio Dellavite, Secretario General de la Curia de Bergamo, monseñor Walter Insero, responsable de la Oficina de las Comunicaciones Sociales del Vicariato de Roma y el padre Federico Lombardi, S.I., director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede han presentado esta mañana una serie de iniciativas que se insertan en el camino de preparación de la canonización de los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II que se celebrará el domingo 27 de abril.

Entre las iniciativas está una plataforma digital cuyo objetivo es ofrecer a los fieles y peregrinos las noticias e informaciones relativas a las ceremonias así como una serie de reflexiones espirituales sobre la vida y la enseñanza de ambos papas.

La web oficial http://www.2papisanti.org/Pages/HomePage.aspx es un portal -a punto de completarse- que cuenta con contactos, sectores para las oficinas de prensa, informaciones, vídeos e imágenes así como documentación biográfica sobre Juan XXIII y Juan Pablo II. Estará disponible en cinco idiomas: italiano, inglés, francés, español y polaco.

La aplicación titulada «Santo Subito», que se podrá descargar gratuitamente tanto en formato Android como IOS (en italiano, inglés, español y polaco), se centra en la fama de santidad que rodeó, ya en vida, a ambos papas y dará también informaciones logísticas, así como la posibilidad de acceder a las noticias principales sobre la canonización y de descargar el material previsto para los diversos acontecimientos litúrgicos.

Entre los medios que ya funcionan se encuentran:

Página oficial de la postulación con contenidos en cinco idiomas:

Página oficial perfil Twitter con contenidos en cinco idiomas:

Canal YouTube de la Postulación:


Este último, promovido en 2011 por la Postulación para la beatificación de Karol Wojtyla ilustra detalladamente las etapas del proceso canónico que han llevado al reconocimiento de la santidad de Juan Pablo II y está disponible en diversas lenguas: italiano, inglés, francés, español, portugués, polaco y rumano.

En paralelo, el Proyecto #2popesaints, realizado en colaboración con los estudiantes de Ciencias de la Comunicación de la universidad romana LUMSA, involucra una serie de redes para dar a conocer a los jóvenes la vida, la enseñanza y el testimonio de fe de los dos nuevos santos. En Facebook habrá una página titulada: 2popesaints; en Twitter la cuenta: @2popesaints. ; en Instagram #2popesaints ; y en YouTube 2popesaints. En todas, a partir del 6 de abril hasta la canonización, se propondrá cada día un tema relativo a ambos papas en los medios de comunicación; además cada acontecimiento se verá en directo en cada una de las redes.

En Google + se ofrecerá la posibilidad de seguir en «hangout» los briefings diarios de la semana anterior a la canonización. También se creará un QR code para entrar con rapidez en el sitio 2popesaints.org. La iniciativa «Rome connecting to the world», un hermanamiento entre los fieles llegados a Roma y los jóvenes romanos, hará posible conocer los lugares más significativos de Roma unidos a la historia de Juan XXIII y Juan Pablo II, facilitando informaciones sobre la página de Facebook.

Por otra parte, en la diócesis de Roma, el 22 de abril en la basílica de San Juan de Letrán, el cardenal Agostino Vallini presidirá un encuentro destinado a los jóvenes con los postuladores de las causas de ambos papas: Mons. Slavomir Oder (Juan Pablo II) y el padre Giovangiuseppe Califano (Juan XXIII). El 26 de abril, a partir de las 21, habrá una «Noche blanca de oración» y las iglesias del centro de Roma estarán abiertas para rezar y confesarse en diversos idiomas.

Asimismo, la diócesis de Bérgamo rinde homenaje a Juan XXIII, con «Las Obras signo», una serie de actividades dedicadas a la caridad, la promoción humana y la solidaridad que repercutan en la vida diaria. Entre ellas, un proyecto de ayuda a Haití para garantizar tres años de escolarización en la escuela Juan XXIII; la invitación a los sacerdotes a contribuir con un mes de su sueldo y el importe de la colecta del 27 de abril a un fondo de ayuda para las familias en dificultad o la conmemoración, el 12 de abril, de la publicación de la encíclica «Pacem in Terris» a la que están invitados los embajadores de los países en que el entonces nuncio Angelo Roncalli desempeñó su misión diplomática (Bulgaria, Turquía, Grecia y Francia) y cuya presentación correrá a cargo de Jacques Delors, ex Presidente de la Comisión Europea.

Fuente VIS Vatican Information Service

miércoles, 26 de marzo de 2014

Benedicto XVI habla sobre Juan Pablo II

“Que Juan Pablo II fuera un santo, en los años de colaboración con él me ha parecido cada vez más claro. (…) Se dio con una radicalidad que no puede ser explicada de otro modo. (…) Su compromiso fue incansable, y no solo en los grandes viajes, cuyos programas estaban cargados de encuentros, desde el inicio hasta el final, sino también día tras día, a partir de la misa matutina hasta la noche tarde”.

A hablar de este modo es Joseph Ratzinger, el papa emérito Benedicto XVI, lo ha hecho durante una entrevista exclusiva concedida a Wlodzimierz Redzioch y publicada en el libro "Junto a Juan Pablo II - Los amigos y los colaboradores cuentan" (ediciones Ares).

Según ha revelado el Papa emérito: “El primer encuentro consciente que tuve con el cardenal Wojtyla fue en el cónclave en el que fue elegido Juan Pablo I. Durante el Concilio, habíamos colaborado ambos en la Constitución sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, sin embargo fue en secciones diferentes, por lo que no nos habíamos visto”. “Wojtyla, había leído mi Introducción al Cristianismo, que había citado también en los ejercicios espirituales predicados por él a Pablo VI y la Curia, en la Cuaresma de 1976. Por eso era como si interiormente ambos esperásemos encontrarnos”. “Sentí desde el inicio una gran veneración y una simpatía cordial por el metropolitano de Cracovia. En el pre-cónclave de 1978 el cardenal Wojtyla analizó para nosotros de forma asombrosa la naturaleza del marxismo. Pero sobre todo percibí en seguida con fuerza la fascinación humana que de él emanaba y de como rezaba, advertí cuan profundamente estaba unido a Dios”.

Acerca de la relación con Juan Pablo II, Joseph Ratzinger ha explicado: “La colaboración con el Santo Padre estuvo siempre caracterizada por amistad y afecto. Esta se desarrolló sobre todo en dos planos: el oficial y el privado. (…) sobre los problemas teológicos siempre pudimos conversar fructuosamente. (…) era costumbre del Papa invitar a comer a los obispos en visita ad limina, como también a grupos de obispos y sacerdotes de distinta composición, según la circunstancia. (…) El gran número de presentes hacía siempre variada la conversación y de gran alcance. Y quedaba siempre lugar también para el buen humor. El Papa reía con ganas y así esas comidas de trabajo, aún en la seriedad que se imponía, de hecho eran también ocasiones para estar en agradable compañía”.

Pero ha sido la espiritualidad de Juan Pablo II lo que ha impresionado a Ratzinger. Benedicto XVI ha escrito: “La espiritualidad del Papa se caracterizaba sobre todo por la intensidad de su oración y por tanto está profundamente arraigada en la celebración de la Santa Eucaristía y hecha junto a toda la Iglesia con la recitación del Brevario. (…) Su devoción no podía nunca ser puramente individual, sino que estaba siempre llena de preocupación por la Iglesia y por los hombres. (…) Todos nosotros hemos conocido su gran amor por la Madre de Dios. Donarse por entero a María significó ser, con ella, todo para el Señor”.

Según el Papa emérito, es en este contexto en el que se debe entender la santidad de Juan Pablo II. “Solo a partir de su relación con Dios - ha subrayado Ratzinger - es posible entender también su incansable compromiso pastoral”.

Benedicto XVI ha confesado que, durante la primera visita a Alemania de Wojtyla, “por primera vez tuve una experiencia muy concreta de este enorme compromiso”. “Para su estancia en Munich, - ha narrado - decidió que debía tomarse una pausa más larga a medio día. Durante ese intervalo me llamó a su habitación. Le encontré recitando el Breviario y le dije: "Santo Padre, debe descansar"; y él: "puedo hacerlo en el cielo". Solo quien está lleno profundamente de la urgencia de su misión puede actuar así”.

En conclusión, Benedicto XVI ha escrito: “Mi recuerdo de Juan Pablo II está lleno de gratitud. No podía y no debía intentar imitarlo, pero he intento llevar adelante su herencia y su tarea lo mejor que he podido. Y por eso estoy seguro que todavía hoy su bondad me acompaña y su bondad me protege”.

Tomado de "Foro Juan Pablo II"

domingo, 23 de marzo de 2014

"Si conocieras el don de Dios..."

"Díjole la mujer: Señor, dame de esa agua para que no sienta más sed" (Jn 4, 15). La petición de la samaritana a Jesús manifiesta, en su significado más profundo, la necesidad insaciable y el deseo inagotable del hombre. Efectivamente, cada uno de los hombres digno de este nombre se da cuenta inevitablemente de una incapacidad congénita para responder al deseo de verdad, de bien y de belleza que brota de lo profundo de su ser. El hombre, a medida que avanza en la vida, se descubre, exactamente igual que la samaritana, incapaz de satisfacer la sed de plenitud que lleva dentro de sí. El hombre tiene necesidad de Otro; vive, lo sepa o no, en espera de Otro, que redima su innata incapacidad de saciar las esperas y esperanzas.

¿Cómo podrá encontrarse con Él? Para este encuentro resolutivo es condición indispensable que el hombre tome conciencia de la sed existencial que lo aflige y de su impotencia radical para apagar su ardor. El camino para llegar a esta toma de conciencia es, para el hombre de hoy como para el de todos los tiempos, la reflexión sobre la propia existencia.

El Evangelio de Juan en algunos episodios relevantes demuestra muy bien cómo Jesús mismo, al manifestarse como Enviado del Padre, hizo hincapié en esta capacidad que el hombre posee para captar su misterio reflexionando sobre la propia existencia. Baste pensar en el citado encuentro con la samaritana, o también en los encuentros con Nicodemo, la adúltera o el ciego de nacimiento.

¿Cómo definir esta experiencia humana profunda que indica al hombre el camino de la auténtica comprensión de sí mismo? Es el cotejo continuo entre el yo y su destino. La verdadera experiencia humana tiene lugar solamente en la apertura genuina a la realidad que permite a la persona, entendida como ser singular y consciente, pleno de potencialidades y necesidades, capaz de aspiraciones y deseos, conocerse en la verdad de su ser.

¡Qué difícil resulta para el hombre en el mundo de hoy arribar a la playa segura de la experiencia genuina de sí, en la que puede entrever el verdadero sentido de su destino! Está continuamente asechado por el riesgo de ceder a los errores de perspectiva que, haciéndole olvidar su naturaleza de "ser" hecho a imagen de Dios, le dejan luego en la más desoladora de las desesperaciones o, lo que es peor aún, en el cinismo más inexpugnable.

A la luz de estas reflexiones, qué liberadora aparece la frase que pronunció la samaritana: "Señor..., dame de esa agua para que no sienta más sed"... Realmente vale para todo hombre, más aún, mirándolo bien, es una profunda descripción de su misma naturaleza.

En efecto, el hombre que afronta seriamente sus problemas y observa con ojos limpios su experiencia según los criterios que hemos expuesto, se descubre más o menos conscientemente como un ser a la vez lleno de necesidades, para las que no sabe encontrar respuesta, y traspasado por un deseo, por una sed de realización de sí mismo, que no es capaz él solo de satisfacer.

El hombre se descubre así colocado por su misma naturaleza en actitud de espera de Otro que complete su deficiencia. En todo momento impregna su existencia una inquietud, como sugiere Agustín al comienzo de sus Confesiones: "Nos has hecho, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti" (Confesiones 1, 1).

Cristo es quien lo salva. Sólo Él puede sacarlo de esta situación en que se encuentra, colmando la sed existencial que le atormenta.

Beato Juan Pablo II
12 de octubre de 1983

domingo, 16 de marzo de 2014

Enseñanza social de Juan Pablo II

El próximo santo Juan Pablo II dejó una importante enseñanza social, como hemos señalado en otras ocasiones. Me interesa ahora notar un aspecto de dicha enseñanza: su conexión con los hechos de su tiempo, de los cuales la reciente historia da cuenta y que marcan un cambio muy importante en la vida de las sociedades, los pueblos y la comunidad internacional.

En la encíclica "Centessimus annus" el papa no solamente explicó los principios doctrinales que no debían ser olvidados, ni recordó simplemente el centésimo aniversario de la "Rerum novarum" de León XIII, sino que ofreció una explicación relativa a los acontecimientos que habían conmovido al mundo y que algunos de nosotros podemos recordar muy bien. Tal explicación puede hacer ver que la doctrina social no es una "especulación" sino que se refiere a las cosas reales de la historia humana, en medio de las cuales se desenvuelve la vida de cada uno.

Según el Pontífice, los acontecimientos de 1989 en los países de Europa central y oriental eran la culminación de un fenómeno que abarcaba "un arco de tiempo y un horizonte geográfico más amplios". En efecto, el Papa notaba que en los años ochenta habían caído en América Latina, África y Asia, varios regímenes dictatoriales. Comenzaba un camino de transición difícil hacia formas políticas más participativas y notaba la aportación que la Iglesia había tenido para estos cambios.

Los factores que originaron la crisis de donde surgieron estos cambios, explicaba, eran en primer lugar la violación de los derechos del trabajador en sistemas que pretendían encarnar la dictadura del proletariado ante la cual hubo una respuesta pacífica; en segundo lugar, vinculado al primero, la ineficiencia del sistema económico; en tercer lugar, como causa más profunda, el vacío espiritual provocado por el ateísmo.

Juan Pablo II veía los cambios con optimismo: "Los acontecimientos del año 1989 ofrecen un ejemplo de éxito de la voluntad de negociación y del espíritu evangélico contra un adversario decidido a no dejarse condicionar por principios morales: son una amonestación para cuantos, en nombre del realismo político, quieren eliminar del ruedo de la política el derecho y la moral. Ciertamente la lucha que ha desembocado en los cambios del 1989 ha exigido lucidez, moderación, sufrimientos y sacrificios; en cierto sentido, ha nacido de la oración y hubiera sido impensable sin una ilimitada confianza en Dios, Señor de la historia, que tiene en sus manos el corazón de los hombres".

Pero el optimismo no era ingenuidad, porque veía también los peligros de la nueva situación. En particular pensaba que se abría un vasto campo de acción y de lucha por la justicia y contra un sistema económico en el que se propone el predominio absoluto del capital sobre la libre subjetividad del trabajo del hombre.

Muchos otros aspectos importantes señaló el beato Juan Pablo II. Ya que nos acercamos a su canonización, busquemos responder a los graves problemas que afectan a la humanidad y a nuestro país sin olvidar los principios fundamentales.

Pedro Miguel Funes Díaz

miércoles, 5 de marzo de 2014

Palabras de Juan Pablo II sobre el Miércoles de Ceniza

El miércoles de ceniza se abre una estación espiritual particularmente relevante para todo cristiano que quiera prepararse dignamente para la preparación del misterio pascual, o sea, el recuerdo de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

Este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: "matanoeiete", es decir "Convertíos". Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras "Convertíos y creed en el Evangelio" y con la expresión "Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás", invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.

La sugestiva ceremonia de la Ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia. La conversión no es, en efecto, sino un volver a Dios, valorando las realidades terrenales bajo la luz indefectible de su verdad. Una valoración que implica una conciencia cada vez más diáfana del hecho de que estamos de paso en este fatigoso itinerario sobre la tierra, y que nos impulsa y estimula a trabajar hasta el final, a fin de que el Reino de Dios se instaure dentro de nosotros y triunfe su justicia.

Sinónimo de "conversión" es así mismo la palabra "penitencia"... Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.

Beato Juan Pablo II
Miércoles de Ceniza 1983

sábado, 1 de marzo de 2014

Juan Pablo II, dos mujeres, y la Cruz.

El cardenal Ratzinger sobre el Papa, el 5 de noviembre, de 1998 en la celebración por el 50 aniversario del doctorado de Karol Wojtyla:

«Como todo discípulo de Jesús, el Papa ha experimentado muy de cerca el sufrimiento, pero este discípulo, a través de su sufrimiento, parece haber aprendido mejor que otros el lenguaje de un dolor que salva».

«Dos mujeres que han pertenecido a la Orden del Carmelo pueden ayudarnos a comprender la dimensión sapiencial sobre la que se apoya toda la reflexión teológica de este pontificado... una santa a la que él declaró doctora y de una doctora a la que él declaró santa».

«La primera, santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, es una muchacha que hizo transparente la santidad a través de la sencillez de su joven ardor y, gracias a Juan Pablo II, se ha revelado tan sabia que ha sido proclamada doctora de la Iglesia. La segunda, santa Teresa Benedicta de la Cruz -más conocida como Edith Stein, n.d.r.-, es una joven filósofa que aprendió a través del conocimiento de la cruz hasta el martirio, aceptado conscientemente, esa sabiduría misteriosa que lleva a la santidad.

Una es patrona de las misiones, signo de la apertura universal de la salvación; la otra es una judía convertida al catolicismo, signo de esa reunión entre el padre y los hijos. En la vida de las dos, nos encontramos con la santidad que se hace sabiduría y con la sabiduría que se hace santidad, en un único designio de amor y salvación para los hombres en la inseparable unidad entre vida y pensamiento. Las dos experimentan esa sabiduría que es revelada tan sólo a aquellos que han encontrado en la cruz la clave de toda su existencia».

«En este sublime entrelazarse de la sabiduría del corazón y de la cruz, podemos encontrar el origen auténtico del anhelo que inspira a Juan Pablo II». Este hombre, «a través del sufrimiento vivido en su misma carne, ha revalorizado la sabiduría de la cruz. Hoy por hoy es imposible pensar en él sin encontrarse frente a su rostro, en el que se encuentran inscritas, de manera indeleble, las huellas del sufrimiento, un dolor que ofrece a la Iglesia por el tercer milenio».

El cardenal Ratzinger reveló que el Papa le dijo en una ocasión: «es necesario introducir a la Iglesia a través del sufrimiento de Dios». El cardenal consideró que «Precisamente esta es la sabiduría que hacía falta en un mundo en el que el dolor es vivido como una vergüenza».

Citando a un autor ruso, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe afirmó que «la idea de un Dios-hombre que sufre es la única teología posible, la única justificación convincente». «Quizás era necesario precisamente este dolor para que el corazón del hombre recuperara la sabiduría, esa sabiduría que mana del misterio de Dios siempre presente en la historia y, sin embargo, cada vez menos conocido por el corazón del hombre».

Adaptado de Zenit.  ZS98111009