domingo, 16 de julio de 2017

San Juan Pablo II y la Virgen del Carmen

Este domingo 16 de julio se celebra una de las adovaciones marianas más celebradas y arraigadas: la de la Virgen del Carmen, con millones de devotos. Uno de los más conocidos y que más habló del escapulario y de la importancia de María fue San Juan Pablo II.

Muchas son las referencias que muestran cómo a lo largo de toda la vida del santo polaco, desde que era niño, en su corazón estaba la Virgen del Carmen. Cari Filii News recuerda esta devoción:

En el año 2001 se celebraba el 750º aniversario de la entrega del Escapulario del Carmen a San Simón Stock, y con ese motivo el Papa reinante, San Juan Pablo II, proclamó un Año Mariano Carmelitano. El 25 de marzo, festividad de la Anunciación, dirigió una carta-mensaje a la Orden del Carmen donde hacía una confesión: “También yo llevo sobre mi corazón, desde hace mucho tiempo, el escapulario del Carmen”.

“Desde mi juventud“, reiteró el 16 de julio de 2003 en Castelgandolfo, “llevo en el cuello el escapulario de la Virgen y me refugio con confianza bajo el manto de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Jesús. Espero que el escapulario sea para todos, particularmente para los fieles que lo llevan, ayuda y defensa en los peligros, sello de paz y signo del auxilio de María”.

Para entonces ya era bien conocida esta devoción del Papa polaco a la Virgen del Carmen, que está en la raíz de su interés por San Juan de la Cruz. Siendo estudiante universitario leyó las obras del místico español y pensó ingresar en un convento carmelita donde solía hacer con los religiosos los ejercicios espirituales. No llegó a cumplir ese deseo (fue el cardenal Stefan Sapieha, arzobispo de Cracovia, quien disipó sus dudas, confesaría luego), pero sí le consagró su tesis doctoral, defendida años después en el Angelicum de Roma. Había, pues, un plan de Dios, como había reconocido él mismo en 1988 al coronar (como haría varias veces a lo largo de su pontificado) una imagen de Nuestra Señora del Carmen o del Monte Carmelo, en aquella ocasión la que se venera en Czerna. Fue durante su viaje apostólico a su Polonia natal, y no dudó en afirmar: “Hoy admiro los designios de la Providencia, que me ha incorporado a la espiritualidad carmelitana… Mi primer escapulario, al que he permanecido fiel, y el cual constituye mi fuerza“.

Así explicó él mismo la influencia de la espiritualidad carmelitana en sus primeros años: “Al referirme a los orígenes de mi vocación sacerdotal, no puedo olvidar la trayectoria mariana, La veneración a la Madre de Dios en su forma tradicional me viene de la familia, y de la parroquia de Wadowice… En Wadowice había sobre la colina un monasterio carmelita, cuya fundación se remontaba a los tiempos de San Rafael Kalinowski. Muchos habitantes de Wadowice acudían allí, y esto tenía un reflejo en la difundida devoción al Escapulario de la Virgen del Carmen. También yo lo recibí, creo que cuando tenía diez años; y aún lo llevo. Se iba a los carmelitas también para las confesiones. De ese modo, tanto en la iglesia parroquial, como en la del Carmen se formó mi devoción mariana durante los años de la infancia y de la adolescencia”.

Ya como Papa, esa devoción se tradujo en un hecho significativo, que recuerda el padre carmelita Enrique Llamas: “Él ostenta el récord entre todos los Papas por el número de documentos marianos publicados, y en particular por el número de documentos sobre la Virgen del Carmen, el Escapulario, y los Carmelitas”.

Y otro dato: cuando la reforma litúrgica implantada por el Beato Pablo VI en 1969 relegó la festividad de la Virgen del Carmen al rango litúrgico de “memoria libre”, Karol Wojtyla, ya arzobispo de Cracovia, fue uno de los numerosos obispos del mundo que escribieron a la Santa Sede que fuese restablecida y conservase al menos el rango de “memoria obligatoria“, como finalmente se hizo.

La razón de esta preferencia por la advocación del Carmen no es solamente pietista o referida a su devoción infantil, sino profundamente teológica, en cuanto arraiga en el simbolismo bíblico del Monte Carmelo. Así lo expresó el mismo san Juan Pablo II el 16 de julio de 2000, en el rezo del Angelus en el Valle de Aosta, donde se encontraba pasando unos días de descanso: “Al contemplar estas montañas mi mente acude hoy al Monte Carmelo, cantado en la Biblia por su belleza. Y es que celebramos la fiesta de la bienaventurada Virgen del Monte Carmelo. Sobre ese monte, el santo profeta Elías defendió con arrojo la integridad y la pureza de la fe del pueblo elegido del Dios vivo. En esta misma montaña. reuniéronse algunos ermitaños que se dedicaron a la contemplación y a la penitencia. El Carmelo indica simbólicamente el monte de la plena adhesión a la voluntad divina. Todos estamos llamados a escalar esta montaña…”.


Si alguien encarna esa adhesión a la voluntad divina es la mujer del Fiat! a la Encarnación redentora. Y si alguien encarna el auxilio para encaramarnos a ese monte, es la mediadora de todas las gracias. La Virgen del Carmen, esa que, según propia confesión, constituía “toda la fuerza” del Papa Wojtyla.
Religión en Libertad

domingo, 9 de julio de 2017

Murió Joaquín Navarro Valls, portavoz por más de 20 años de San Juan Pablo II

Joaquín Navarro-Valls, portavoz del Papa Juan Pablo II durante más de dos décadas, ha fallecido a los 81 años de edad. La noticia la ha dado a conocer el actual director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke.

Médico y periodista de formación, en 1984 Navarro-Valls (Cartagena, 1936) se convirtió en el primer laico y el primer no italiano en ocupar el cargo de director de la Sala de Prensa de la Santa Sede. Durante el pontificado de San Juan Pablo II desarrolló un trabajo fundamental, sobre todo en los últimos meses, cuando la salud del anciano papa polaco estaba muy deteriorada y se encargaba de comunicar con precisión a la prensa las condiciones del pontífice.

Actualmente era presidente del Consejo Asesor de la Universidad Campus Bio-Medico de Roma. Fue considerado como el laico con más poder en el Vaticano y el principal artífice de la modernización de la información en la Santa Sede.

Acompañó al papa Juan Pablo II en todos sus viajes y actos oficiales, y como portavoz vaticano confirmó oficialmente la muerte del pontífice en la noche del 2 de abril de 2005.

Durante su etapa como director de la Sala de Prensa de la Santa Sede potenció y modernizó la Oficina de Prensa vaticana, que canaliza toda la información sobre la actividad del Pontífice y de los dicasterios de la curia.

Acompañó tanto a Juan Pablo II como a su sucesor Benedicto XVI (2005-2013), en todos sus viajes por el mundo y en todas sus conferencias internacionales.

El 11 de julio de 2006, después de 22 años como portavoz del Papa dejó la dirección de la Sala de Prensa de la Santa Sede, pocos días después de acompañar a Benedicto XVI en su viaje a Valencia para participar en el Encuentro Mundial de las Familias.
Navarro-Valls se doctoró en Medicina por la Universidad de Granada en 1961, en las especialidades de Psiquiatría y Psicología Social. Más tarde, en 1968, se licenció en Periodismo por la Universidad de Navarra. Desde 1960 hasta 1974 colaboró en diversos periódicos y revistas de España y fue fundador de la revista "Diagonal" en Barcelona. De 1974 a 1977 fue corresponsal de las revistas "Nuestro tiempo" y "Revista de Medicina", y portavoz del Opus Dei, organización de la que forma parte desde 1959. El 1 de diciembre de ese último año fue nombrado corresponsal del diario madrileño "ABC" para Italia, el Vaticano y los países del Este mediterráneo, con sede en Roma. Ese cargo lo compaginó en 1983 y 1984 con el de consejero y luego presidente de la Asociación de la Prensa Extranjera en Italia, hasta que el 4 de diciembre de 1984 fue nombrado Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, debido a una decisión personal del papa Juan Pablo II. A partir de esta fecha, se convirtió en una de las personas de mayor confianza del papa y su portavoz oficial que le acompañó en todos sus viajes y actos oficiales, incluso durante las cortas vacaciones del pontífice. Tras abandonar el cargo, debutó en la televisión pública italiana RAI como comentarista, y en enero de 2007 asumió la presidencia del Consejo Asesor de la Universidad Campus Bio-Medico de Roma, centro universitario dependiente del Opus Dei, del que era miembro. Además, desde 2008 empezó a colaborar con la empresa Lux Vide, en la supervisión de mensajes por telefonía móvil con frases históricas de Juan Pablo II, y desde enero de 2009 presidió la Fundación Telecom Italia. En 1983 fue galardonado por el Rey Juan Carlos I, a petición del Gobierno español, con la encomienda de la Orden de Mérito Civil y en abril de 1997 se le concedió la Gran Cruz de esta misma orden. Obtuvo en su carrera premios como el "Líder de Opinión 1980", de la Asociación Internacional de Operadores de Información (OIPEF); premio "Calabria" 1984 para corresponsales en el extranjero; premio "Laurel 1985" y "Laurel Especial 1999" de la Asociación de la Prensa de Murcia o el premio internacional de periodismo "Ischia" en 1985. Era doctor "honoris causa" por la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia (2005) y por la Universidad Internacional de Cataluña (2010)