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sábado, 8 de marzo de 2025
Carta de San Juan Pablo II a las mujeres
Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en
seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia
única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te
hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia
en el posterior camino de la vida.
lunes, 8 de marzo de 2021
A ti mujer (carta de San Juan Pablo II a las mujeres)
A ti mujer:
Te doy gracias, mujer-madre,
que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto
de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que
viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento,
punto de referencia en el posterior camino de la vida.
Te doy gracias,
mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante
una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.
Te doy gracias, mujer-hija y
mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida
social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.
Te doy gracias,
mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social,
económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación
que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento,
a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del «misterio», a la edificación
de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.
Te doy gracias,
mujer-consagrada, que a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de
Cristo, Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios,
ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta
«esponsal», que expresa maravillosamente la comunión que El quiere establecer
con su criatura.
Te doy gracias, mujer...
¡Por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad
enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las
relaciones humanas.
(San Juan Pablo II – 1995)
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