
¡A Ti, Padre, nuestra alabanza por siempre!
Padre Clemente, que en este año se fortalezca nuestro amor a Ti y al prójimo: que los discípulos de Cristo promuevan la justicia y la paz; se anuncie a los pobres la Buena Nueva y que la Madre Iglesia haga sentir su amor de predilección a los pequeños y marginados.
¡A Ti, Padre, nuestra alabanza por siempre!
Padre Justo, que este año sea una ocasión propicia para que todos los católicos descubran el gozo de vivir en la escucha de tu palabra, abandonándose a tu voluntad; que experimenten el valor de la comunión fraterna partiendo juntos el pan y alabándote con himnos y cánticos espirituales.
¡A Ti, Padre, nuestra alabanza por siempre!
Padre Misericordioso, que este año sea un tiempo de apertura, de diálogo y de encuentro con todos los que creen en Cristo y con los miembros de otras religiones: en tu inmenso Amor, muestra generosamente tu Misericordia con todos.
¡A Ti, Padre, nuestra alabanza por siempre!
Padre Omnipotente, haz que todos tus hijos sientan que en su caminar hacia Ti, meta última del hombre, los acompaña bondadosamente la Virgen María, icono del Amor puro, elegida por Ti para ser Madre de Cristo y de la Iglesia.
¡A Ti, Padre, nuestra alabanza por siempre!
A Ti, Padre de la vida, Principio sin principio, suma Bondad y eterna Luz, con el Hijo y el Espíritu, honor y gloria, alabanza y gratitud por los siglos sin fin. Amén.
Juan Pablo II
Oración para la celebración del Gran Jubileo del año 2000.
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