miércoles, 10 de abril de 2013

«Se parece a Wojtyla»


Poco después de las 7, cerradas ya las puertas de la Basílica Vaticana, Francisco fue a rezar ante la tumba de Juan Pablo II, y allí estuvo a la hora, en la que se cumplían 8 años exactos de su muerte. El Papa acudió en compañía del cardenal Comastri, arcipreste de la Basílica de San Pedro, y del secretario personal que ha tomado prestado de Benedicto XVI, el monseñor maltés Alfred Xuereb. Después, Francisco se detuvo brevemente ante las tumbas del Beato Juan XXIII y de san Pío X.

No hubo palabras públicas del Papa Francisco en el octavo aniversario de la muerte de Juan Pablo II, pero Radio Vaticano rescató antiguas intervenciones del cardenal Bergogio. «Recordamos a un hombre coherente que una vez nos dijo que este siglo no necesita de maestros, necesita de testigos, y el coherente es un testigo. Un hombre que pone su carne en el asador y avala con su carne y con su vida entera, con su transparencia, aquello que predica», decía el arzobispo de Buenos Aires en la muerte de Juan Pablo. «Este coherente que por pura coherencia se embarró las manos, nos salvó de una masacre fraticida», añadía hace 8 años; «este coherente que gozaba tomando a los chicos en brazos porque creía en la ternura. Este coherente que más de una vez hizo traer a los hombres de la calle, para hablarles y darles una nueva condición de vida. Este coherente que cuando se sintió bien de salud pidió permiso para ir a la cárcel a hablar con el hombre que había intentado matarlo».

Continuidad espiritual

Al informar en una nota de la visita de Francisco a la tumba de Juan Pablo II, la Santa Sede resaltó que tanto este gesto como la visita el día anterior a la tumba de san Pedro y a las grutas vaticanas, «expresa la profunda continuidad espiritual del ministerio petrino que el Papa Francisco vive y siente intensamente». El lunes, además de la tumba de Pedro, Francisco visitó las de Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, Pablo VI y Juan Pablo I. La Santa Sede aludió también al «encuentro y los diversos coloquios telefónicos» del Papa con su predecesor Benedicto XVI.

Francisco ha hablado estos días por teléfono también con monseñor Loris Capovilla, secretario personal de Juan XXIII. El prelado, de 97 años, ha contado emocionado la cariñosa llamada que recibió el lunes de Pascua de Francisco, que quería darle las gracias por la invitación a una breve obra de teatro escrita por Capovilla con motivo del Año de la Fe. El Papa le prometió que le visitaría pronto. El  próximo jueves 11 de abril, por cierto, se cumple el 50 aniversario de la encíclica Pacem in Terris.

«Se parece a Wojtyla»

El Papa Francisco ha sido comparado en reiteradas ocasiones con Juan XXIII, tanto por carácter, como incluso por semejanzas físicas, pero muchos han preferido destacar el parecido con Juan Pablo II, ya sea por su impulso misionero, por su ánimo decidido o por su devoción a la Divina Misericordia.

«A pesar de la lejanía geográfica, por lo que me consta, tuvieron varios encuentros y se profesaron una gran estima recíproca, ha dicho el postulador de Wojtyla, Slawomir Oder, en declaraciones al diario Avvenire. En la entrevista, afirma también que sería «bello verlo canonizado» durante este Año de la Fe, tal como se rumorea intensamente en Roma.

«Se parece a Wojtyla», dice, en una entrevista a Vatican Insider, el cardenal Stanislaw Dziwisz, actual arzobispo de Cracovia, y antiguo secretario personal de Juan Pablo II. «Estoy convencido de que la historia los unirá en una obra: haber abierto las puertas de la iglesia a todos, haciéndola más cercana a la vida cotidiana y concreta de la gente; por haber creado puentes incluso con mundos lejanos y adversos. Partiendo de la comunicación: Francisco tiene una forma de comunicar semejante a la de Wojtyla; lo hemos visto en estos primeros días, respeta el protocolo, pero adora hablar improvisando, con un lenguaje directo y claro».

Destaca también Dziwisz que si «Wojtyla luchó contra los extremismos del comunismo», Bergoglio combatió «las distorsiones de la teología de la liberación», e incluso encuentra semejanzas en las primeras palabras de ambos tras su elección: «Que Dios los perdone por lo que hicieron», les dijo el argentino a los cardenales. «¿Qué es lo que han hecho», fue la reacción de Wojtyla. «El sentido y la ironía son los mismos», dice el cardenal arzobispo de Cracovia.

En esa entrevista, Dziwisz se refiere también a las palabras que algunos medios pusieron en su boca, contraponiendo la renuncia de Benedicto XVI, a la heroica permanencia de Juan Pablo II, que no se bajó de la cruz. «Todavía me duele esa polémica, me atormenta todos los días, porque no dije eso... Yo quiero muchísimo a Joseph Ratzinger, inmensamente».

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