martes, 27 de julio de 2010

Juan Pablo II, récord en la vida

Un pontificado récord y pionero

En vísperas del aniversario número 26 de la elección del Santo Padre, la Prefectura de la Casa Pontificia publicó las cifras relativas a las audiencias papales. El 16 de octubre del 2004 el Papa celebró el 26º aniversario de su Pontificado. Hasta el 14 Octubre 2004, el Papa Juan Pablo II recibió a 1.512.300 personas; 387.100 en las audiencias generales de los miércoles, 140.200 en audiencias particulares, 368.000 en las ceremonias litúrgicas y 617.000 en el Ángelus de los domingos. Desde el 16 de octubre de 1978 hasta el 14 de octubre de 2004, el Santo Padre recibió a 426 jefes de Estado, reyes y reinas, 187 primeros ministros, 190 ministros de Exteriores. Recibió las cartas credenciales de 642 embajadores.

Los 26 años de servicio de SS Juan Pablo II se han caracterizado por las cifras más sorprendentes y muchas “primeras veces…”

Aquí enumeramos algunos de los records de este pontificado histórico.

Con 26 años, Juan Pablo II tiene el 3er. pontificado más largo de la historia. Solamente dos papas han estado a la cabeza de la Iglesia durante un período más largo: Pío IX (31 años, 7 meses, 21 días) y San Pedro, de cuyo pontificado no se conoce la duración exacta. Según los historiadores de la Santa Sede, éste duró entre 34 y 37 años.

Juan Pablo II se mantuvo 26 años, 5 meses y 9 días en el trono de San Pedro, superando así la duración del pontificado de León XIII (1878-1903). De esta manera, solo San Pedro y el Papa Pío IX tendrán pontificados más largos que este Pontífice. Pío IX condujo a la Iglesia por 31 años, siete meses y dos semanas, desde 1846 hasta 1878. El Cardenal Karol Wojtyla, Arzobispo de Cracovia, fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978, a los 58 años. Se convirtió en el Pontífice más joven del siglo y el primero no italiano desde el holandés Adriano VI (1552).
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Los 5 pontificados más largos de la historia son:

1) San Pedro: (años 32-67)

2) Pío IX: 31 años y 7 meses

3) Juan Pablo II: 26 años 5 meses 9 días

4) León XIII: (1878-1903): 25 años

5) Pío VI (1775-99): 24 años y 6 meses

En todo su Pontificado, Juan Pablo II ha llevado a cabo 104 visitas pastorales fuera de Italia; la última fue al Santuario de Lourdes en agosto de 2004. Ha hecho 146 visitas pastorales en Italia, sin tener en cuenta las efectuadas a diversas instituciones de su diócesis de Roma. La última visita dentro de Italia fue al santuario de Loreto, realizada el 5 de setiembre del 2004. Ha recorrido más de 1.300.000 kilómetros, lo que representa casi 29 veces la vuelta a la Tierra y casi tres veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Es el Papa más viajero de la historia con 133 países, la mayor parte de los cuales recibieron por primera vez a un Pontífice.

Ha escrito 14 encíclicas, 13 exhortaciones apostólicas, 11 constituciones apostólicas, 42 cartas apostólicas y 28 Motu proprio.

Ha proclamado mil 320 beatos en 143 ceremonias de beatificación. Además, ha canonizado 472 santos.

Ha convocado 9 consistorios para la creación de Cardenales y ha nombrado 232. El último consistorio fue celebrado el 21 de octubre de 2003.

Ha celebrado más de mil audiencias generales semanales, y ha recibido a más de 17 millones de fieles de todo el mundo. A esto hay que añadir los encuentros y audiencias con diversos grupos y figuras políticas, entre ellos jefes de Estado y primeros ministros, que superan los mil quinientos.

Ha dictado más de 20 mil discursos. Ha sufrido 6 operaciones. En una de ellas le cortaron 2.5 metros de intestino.


Un Papa pionero

Juan Pablo II fue el primer Papa en visitar una sinagoga (Roma, abril de 1986); una mezquita (Gran Mezquita Omeya de Damasco, mayo 2001); ha dado conferencias de prensa en los aviones y en la Oficina de Prensa de la Santa Sede (24 enero 1994); ha publicado libros de prosa y poesía; ha residido en un hotel en lugar de en una nunciatura apostólica durante sus viajes (Hotel Irshad en Baku, Azerbaiyán, mayo 2002); ha añadido cinco nuevos misterios al Rosario (octubre 2002); ha presidido la Misa en un hangar de aviones (Aeropuerto de Fiumicino, Roma, diciembre 1992); ha convocado una Jornada de Perdón (Año Jubilar 2000).

Juan Pablo II ha sido el primer Papa en publicar durante su pontificado cinco libros de carácter personal, es decir, no magisterial: “Cruzando el Umbral de la Esperanza” (1994), “Don y Misterio” (1996), “Tríptico Romano” (2003), “¡Levantaos, Vamos!” (2004), “Memoria e Identidad” (2005).

Asimismo, ha sido también el primer Papa que ha entrado en la celda de una prisión al encontrarse en diciembre de 1983 con Ali Agca, el turco que atentó contra su vida en mayo de 1981; ha celebrado Misa en la comunidad católica más al norte del mundo, a 350 kilómetros del Círculo Polar Ártico (Tromso, Noruega, 1989); ha utilizado una letra (la "M" de María) en su blasón papal, cuando normalmente las reglas de la heráldica autorizan a emplear palabras alrededor del blasón, pero no dentro de él.


Los récords del 2004

Juan Pablo II se encontró durante el año 2004 con más de dos millones de fieles en el Vaticano, según se desprende de las estadísticas publicadas por la Santa Sede. Estos números no tienen en cuenta a los cientos de miles de personas que acudieron para ver al Papa en sus dos viajes internacionales de ese año, en particular a Lourdes (Francia), en mayo.

En 2004 el Papa también tuvo la oportunidad de viajar a Berna (Suiza) para encontrarse con los jóvenes católicos de ese país. Estas cifras tampoco consideran los 250 mil peregrinos, en buena parte de la Acción Católica, que participaron en septiembre en el viaje apostólico del Papa a Loreto (Italia).

Según ha informado a finales de año la Prefectura de la Casa Pontificia en un comunicado, «en el curso del año solar 2004, más de 2.200.000 fieles y peregrinos participaron en los encuentros públicos con el Santo Padre». Según las estadísticas ofrecidas por esta institución vaticana, en las 48 audiencias generales concedidas los miércoles por el Papa en 2004 participaron en total 504.600 personas. Por otra parte, en las «audiencias especiales», concedidas a grupos de peregrinos de los cinco continentes, el Obispo de Roma recibió en los últimos doce meses a 197.200 personas.

En las celebraciones litúrgicas que el Papa ha presidido en el último año, la participación de peregrinos ha sido de 523.000. Por último, los peregrinos que en 2004 acudieron a la plaza San Pedro del Vaticano en fiestas o domingos para rezar con el Papa la oración mariana del Ángelus fueron en total un millón siete mil.
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Material de Internet

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miércoles, 21 de julio de 2010

"Mane nobiscum, Domine!"

Como los dos discípulos del Evangelio, te imploramos: Señor Jesús, ¡quédate con nosotros!

Tú, divino Caminante, experto de nuestras calzadas y conocedor de nuestro corazón, no nos dejes prisioneros de las sombras de la noche.

Ampáranos en el cansancio, perdona nuestros pecados, orienta nuestros pasos por la vía del bien.

Bendice a los niños, a los jóvenes, a los ancianos, a las familias y particularmente a los enfermos. Bendice a los sacerdotes y a las personas consagradas. Bendice a toda la humanidad.

En la Eucaristía te has hecho “remedio de inmortalidad”: danos el gusto de una vida plena, que nos ayude a caminar sobre esta tierra como peregrinos seguros y alegres, mirando siempre hacia la meta de la vida sin fin.

¡Quédate con nosotros, Señor!
¡Quédate con nosotros!
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Amén.


Juan Pablo II

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sábado, 17 de julio de 2010

Un homenaje a Juan Pablo II

Para todo el mundo era conocida su santidad en vida y
Antes de su viaje final, el mundo sabía que era un hombre
Puro, noble, santo, lleno de bondad, compasión y
Amor para toda la humanidad y sin distinción alguna.

Jamás doblegó su Fe, su Espíritu y su Cristianismo para
Unir al mundo con su peregrinaje en los cinco continentes y
Aun con escasa salud y débil nunca abandonó su santa misión y
No dejó de sacrifarse con estoicismo en bien de la humanidad.

Por su Santidad, hoy está junto a su amigo Jesús y a su
Amadísima Madre María y desde ahí sigue derramando su
Bondad, amor y escuchando nuestras oraciones y peticiones.
Los que lo amamos y hemos recibido sus bendiciones, debemos
Orar, para que sea proclamado Santo de la Iglesia Católica.

Dios, La Virgen María y Juan Pablo II los bendigan y los protejan.

Enviado por Gonzalo Cantos

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sábado, 10 de julio de 2010

Anécdotas y curiosidades de Juan Pablo II

Un interesante conjunto de anécdotas y datos sobre el Sumo Pontífice que nos enseñan sus muchas facetas como ser humano y como Vicario de Cristo.

Por Guido Adolfo Rojas Zamorano *

• En su infancia sus amigos lo llamaban Lolek, y todavía usan ese diminutivo para referirse a él sus parientes y algunos íntimos suyos de Polonia.

• De joven mostró un gran interés por el teatro y la literatura polaca.

• Trabajó arduamente como obrero en una cantera.

• Fue el primer Papa polaco, y el primero venido de un país comunista.

• Cuando gozaba de buena salud fue aficionado al esquí, escalar montañas y montar en canoa de remo.

• Fue el primero que ha repetido los nombres de sus dos predecesores.

• Fue el primer Papa en ser herido de un tiro en la calle.

• Fue el primer Pontífice en ingresar a un hospital público.

• Según una encuesta realizada en la diócesis de Indiana (EEUU), lo que más les llamaba la atención a los feligreses era su sonrisa, la devoción mariana, su dominio de varios idiomas, el perdón concedido al que quiso asesinarlo y su amor a los niños y los pobres.

• De acuerdo con un estudio efectuado en 22 países de América Latina, España y Portugal a más de 40 mil estudiantes de secundaria; reveló que los jóvenes admiran principalmente a personajes solidarios. Juan Pablo II ocupó el primer lugar y la madre Teresa de Calcuta el segundo.

• En Navidad, solía obsequiar a algunas amistades, a los cardenales y a todos los trabajadores del Vaticano; una botella de vino y un pan dulce de limón con pasas.

• Todos los Viernes Santos iba a confesar a la basílica de San Pedro. Bautizaba en su capilla privada a los hijos de sus amigos o a los de sus más modestos colaboradores, y casó a una mecanógrafa con un cerrajero.

• Fue el autor de cuatro libros y más de 500 artículos y ensayos.

• En marzo del 2003, el Vaticano presentó el sexto libro de poemas místicos escritos por Juan Pablo II, que lleva por título Tríptico Romano.

• Ha realizado tres exorcismos durante su pontificado, el más conocido fue en 1982, a una joven mujer que se revolcaba en el piso durante la audiencia general en el Vaticano.

• El 13 de abril de 1986 realizó un gesto histórico al visitar la sinagoga de Roma, situada frente al Vaticano, al otro lado del río Tíber.

• El 12 de marzo de 2000, pidió perdón por las faltas humanas cometidas en la Iglesia Católica en toda su historia. Haciendo referencia a las cruzadas, la inquisición, la discriminación hacia las mujeres y las etnias.

• El 6 de mayo del 2001, se convirtió en el primer pontífice romano que oró en una mezquita; la de los Omeyas, en Damasco, Siria.

• En mayo del 2002, se reunió en la plaza de San Pedro con cientos de ex prostitutas durante la audiencia general.

• En ese mismo mes, después del encuentro ecuménico de oración en Asís, Juan Pablo II mandó un mensaje a los jefes de estado, invitándolos a adoptar una lista de diez compromisos por la paz mundial.

• Tras el encuentro de Asís, por primera vez después del cisma entre Oriente y Occidente de 1054, una delegación oficial de la Iglesia Ortodoxa Griega (la más reacia a Roma junto con el patriarcado de Moscú), fue recibida por el Papa Juan Pablo II en el Vaticano.

• El 16 de octubre del 2002, al celebrar el 24 aniversario de su elección, proclamó en la plaza de San Pedro que cumpliría su misión hasta el final.

• En agosto del 2002, viajó a su tierra natal Polonia, donde realizó una misa en Cracovia ante más de dos millones de fieles; siendo hasta el momento la más grande de la historia.

• El 14 de noviembre del 2002 visitó el parlamento italiano, la primera vez que el jefe de la Iglesia Católica lo hacía en 150 años. Su discurso se centró en el terrorismo internacional y la globalización; y fue tan elocuente que al verlo por la televisión el mafioso italiano Benedetto Marciante, capo de la Cosa Nostra y acusado de homicidio y de extorsión, se entregó a la policía romana.

• A partir de enero del 2003, las meditaciones, pensamientos e inquietudes del papa, pueden ser escuchadas por los fieles a través de los teléfonos móviles en Italia.

• En junio del 2003, a sus 83 años de edad, completó su viaje número cien al llegar a Croacia.

• El 19 de julio del 2003, se dio a conocer la noticia que el Papa había destinado cerca de ocho millones de dólares para obras de caridad en numerosos países del mundo. La donación se utilizó en proyectos de educación, salud, formación profesional, vivienda, protección de mujeres, niños y ancianos.

• Una montaña del polo sur llevará el nombre del Papa Juan Pablo II, como homenaje a sus 25 años de pontificado.

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* Guido Adolfo Rojas Zamorano es licenciado en Ciencias Religiosas por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá (Colombia).

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jueves, 1 de julio de 2010

La Preciosísima Sangre de Cristo

Amadísimos hermanos y hermanas:

1. Me alegra encontrarme en este primer día del mes de julio, consagrado por la piedad cristiana a la meditación sobre "La Sangre de Cristo, precio de nuestro rescate, prenda de salvación y de vida eterna" (Juan XXIII, Inde a primis), con todos vosotros.

Hasta la reforma litúrgica promovida por el concilio Vaticano II, en este día se celebraba también litúrgicamente en toda la Iglesia católica el Misterio de la Sangre de Cristo. Después, mi predecesor de venerada memoria el Papa Pablo VI unió el recuerdo de la Sangre de Cristo al de su Cuerpo en la solemnidad que ahora se llama precisamente del "Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo". En efecto, en toda Celebración Eucarística se hace presente, junto con el Cuerpo de Cristo, su Sangre preciosa, la Sangre de la nueva y eterna Alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados (cf. Mt 26, 27).

2. Amadísimos hermanos y hermanas, ¡es grande el Misterio de la Sangre de Cristo! Desde los albores del cristianismo, ha conquistado la mente y el corazón de tantos cristianos. En efecto, al celebrar a Cristo en el bimilenario de su nacimiento, también estamos invitados a contemplarlo y adorarlo en la Humanidad Santísima asumida en el seno de María y unida hipostáticamente a la Persona Divina del Verbo. Si la Sangre de Cristo es fuente preciosa de salvación para el mundo, se debe precisamente a su pertenencia al Verbo, que se hizo Carne para nuestra salvación.

El signo de la "Sangre derramada", como expresión de la vida entregada de modo cruento para testimoniar el Amor Supremo, es un acto de condescendencia divina con nuestra condición humana. Dios ha elegido el signo de la sangre, porque ningún otro signo es tan elocuente para indicar la participación total de la persona.

El misterio de esta entrega tiene su fuente en la voluntad salvífica del Padre celestial y su realización en la obediencia filial de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, a través de la obra del Espíritu Santo. Por esta razón, la historia de nuestra salvación lleva en sí la impronta y el sello indeleble del Amor Trinitario.

3. Ante esta maravillosa obra divina todos los fieles se unen a vosotros, queridos hermanos y hermanas, para elevar himnos de alabanza al Dios Uno y Trino por el signo de la Sangre de Cristo. Pero además de la confesión de los labios debe darse el testimonio de la vida, según la exhortación que nos dirige la carta a los Hebreos: “Teniendo, pues, hermanos, plena libertad para entrar en el santuario en virtud de la Sangre de Cristo, (...) fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras" (Hb 10, 19. 24).

Muchas son las "buenas obras" que nos inspira la meditación del sacrificio de Cristo. En efecto, nos impulsa a una entrega total de nuestra vida por Dios y por nuestros hermanos, como han hecho tantos mártires. ¡Cómo no reconocer siempre el valor de todo ser humano, cuando Cristo derramó su Sangre por todos y cada uno, sin distinción! La meditación de este Misterio nos impulsa, en particular, hacia cuantos podrían ser aliviados de sus sufrimientos morales y físicos y que, en cambio, languidecen marginados por una sociedad de la opulencia y la indiferencia.

Queridos hermanos, que la celebración del bimilenario de la Encarnación del Hijo de Dios os encuentre vigilantes en la fe, firmes en la esperanza y fervorosos en la caridad. Cristo pasa también hoy al lado de cada uno para ofrecerle el don de la infinita Misericordia de Dios. Sed también vosotros ricos en esta misericordia, como nuestro Padre que está en el Cielo. Con estos sentimientos y en el Amor de Cristo, que nos "ha rociado con su Sangre" (cf. 1 P 1, 2), os bendigo a todos de corazón.

Juan Pablo II
Sábado 1 de julio de 2000
http://www.mariamediadora.com:80/Oracion/Newsletter521.htm

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domingo, 27 de junio de 2010

Juan Pablo II y la Virgen del Perpetuo Socorro


Te invocamos
Oh Virgen del Perpetuo Socorro,
Madre Santa del Redentor,
socorre a Tu pueblo,
que anhela resurgir.

Da a todos el gozo de trabajar
por la construcción del Reino
en consciente y activa solidaridad
con los más pobres,
anunciando de modo nuevo y valiente
el Evangelio de Tu Hijo.

Él es fundamento y cima
de toda convivencia humana
que aspire a una paz verdadera,
estable y justa.

Como el Niño Jesús,
que admiramos en este venerado Icono,
también nosotros
queremos estrechar Tu mano derecha.

A Ti no te falta poder ni bondad
para socorrernos
en las más diversas necesidades
y circunstancias de la vida.

La hora actual es Tu Hora
Ven, pues, en ayuda nuestra
y sé para todos socorro,
refugio y esperanza Amén.

Juan Pablo II


Siempre hemos oído hablar de la devoción del Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II a María Santísima bajo esta advocación, devoción que cultivó ya desde joven. El 30 de junio de 1991 el Papa visitó la Iglesia de San Alfonso en Roma con motivo de la celebración de los 125 años del culto público al icono del Perpetuo Socorro en dicha Iglesia. En la charla que mantuvo con la comunidad tras la celebración religiosa dijo expresamente:

"...Recuerdo que en la última guerra, durante el periodo de la ocupación nazi de Polonia y siendo yo obrero en una fábrica de Cracovia, me paraba siempre en una iglesia, precisamente la de los redentoristas, que se encontraba en mi camino de regreso de la fábrica a casa. En aquella Iglesia había una imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro. ¡Cuántas veces me detuve ante dicha imagen! y no sólo porque me caía de paso, sino también porque la encontraba muy bella. Aún después de ser Obispo y Cardenal de Cracovia volví a visitar dicha Iglesia. Prediqué en ella muchas veces y también en ella administré Sacramentos, sobre todo el de la Confirmación. Se comprende fácilmente, pues, que el venir hoy aquí me resulte como si hiciese un viaje hacia mi pasado, hacia mi juventud..."


Fuente: El Camino de María
http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter520.htm


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miércoles, 23 de junio de 2010

Oración del enfermo

Señor, Tú conoces mi vida y sabes mi dolor. Has visto mis ojos llorar, mi rostro entristecerse.
Mi cuerpo lleno de dolencias y mi alma traspasada por la angustia.
Lo mismo que te pasó a ti cuando, camino de la cruz, todos te abandonaron.
Hazme comprender tus sufrimientos y, con ellos, el amor que Tú nos tienes.
Y que yo también aprenda que uniendo mis dolores a los tuyos, tienen un valor redentor por mis hermanos.
Ayúdame a sufrir con amor, hasta con alegría.
Si no es posible que “pase de mí este cáliz” te pido por todos los que sufren:
Por los enfermos como yo, por los pobres, los abandonados,
los desvalidos, los que no tienen cariño ni comprensión y se sienten solos.
Señor, haz que estas dolencias que me aquejan me purifiquen, me hagan más humano,
Me transformen y me acerque más a Ti.
Amén.

Juan Pablo II

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domingo, 20 de junio de 2010

Un cura llamado Juan Pablo II

Juan Pablo II sacerdote

Juan Pablo II quiso vivir siempre según su identidad sacerdotal. Desde su ordenación, y a través de los distintos servicios que prestó a la Iglesia, ancló su vida en el misterio profundo que toca la existencia de todo sacerdote. Puso todas sus cualidades, toda su riqueza humana y espiritual, al servicio no de sí mismo, sino del don. Y su vida, injertada en el misterio, dio mucho fruto.

Al asumir el ministerio petrino no dejó de sentirse hermano de sus hermanos sacerdotes. Así lo hizo ver en la primera carta dirigida a los sacerdotes con motivo del Jueves Santo (8 de abril de 1979), que iniciaba con las palabras de san Agustín: “Para vosotros soy obispo, con vosotros soy sacerdote” (Sermón 340,1).

Wojtyla radicó su vida sacerdotal en el amor a Cristo y a la Iglesia. Un amor que convierte al sacerdote en don de Cristo para los demás, llamado como está a darse, a servir, a identificarse con el Señor. Hace suyas, en primera persona, las palabras que dice en la consagración. En la última carta que dirigió a los sacerdotes para el Jueves Santo de 2005, pocos días antes de morir, decía:

“La autodonación de Cristo, que tiene sus orígenes en la vida trinitaria del Dios-Amor, alcanza su expresión más alta en el sacrificio de la Cruz, anticipado sacramentalmente en la Última Cena. No se pueden repetir las palabras de la consagración sin sentirse implicados en este movimiento espiritual. En cierto sentido, el sacerdote debe aprender a decir también de sí mismo, con verdad y generosidad, «tomad y comed». En efecto, su vida tiene sentido si sabe hacerse don, poniéndose a disposición de la comunidad y al servicio de todos los necesitados” (Carta de Juan Pablo II a los sacerdotes para el Jueves Santo de 2005).

Juan Pablo II, sacerdote entre los sacerdotes. También entre quienes vivían en medio de la tentación, entre quienes lloraban sus debilidades y pecados. También entre quienes habían dejado el ejercicio sacerdotal. Lo expresó, casi con voz temblorosa, en la homilía dirigida durante la misa del Jubileo de los sacerdotes (18 de mayo de 2000, día de su cumpleaños):

“¡Os abrazo con gran cariño, queridos sacerdotes del mundo entero! Es un abrazo que no tiene fronteras y que se extiende a los presbíteros de cada Iglesia particular, hasta llegar de manera especial a vosotros, queridos sacerdotes enfermos, solos, probados por las dificultades. Pienso también en aquellos sacerdotes que, por distintas circunstancias, ya no ejercitan el sagrado ministerio, aunque conservan en sí la especial configuración con Cristo que es propia del carácter indeleble del orden sagrado. Rezo mucho también por ellos y os invito a todos a recordarles en la oración para que, gracias a la dispensa alcanzada de manera regular, mantengan vivo en sí el compromiso de la coherencia cristiana y de la comunión eclesial”.

Juan Pablo II, sacerdote también en la hora de la cruz, del dolor, de la agonía. Cuando la palabra no podía pasar del corazón a los labios. Cuando supo hacer de su lecho un altar. Cuando Dios le concedió la gracia de terminar la existencia terrena con un “Amén” que lo asemejaba al ideal que quiso asumir desde el día de su ordenación: ser como Cristo que hace siempre lo que le agrada a su Padre.

Fuente: Catholic.net

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miércoles, 16 de junio de 2010

El mendigo que confesó a Juan Pablo II

Hace un tiempo, en el programa de televisión de la Madre Angélica en Estados Unidos (EWTN), relataron un episodio poco conocido de la vida Juan Pablo II.

Un sacerdote norteamericano de la diócesis de Nueva York se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma cuando, al entrar, se encontró con un mendigo. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dio cuenta de que conocía a aquel hombre. Era un compañero del seminario, ordenado sacerdote el mismo día que él. Ahora mendigaba por las calles.

El cura, tras identificarse y saludarle, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Quedó profundamente estremecido.

Al día siguiente el sacerdote llegado de Nueva York tenía la oportunidad de asistir a la Misa privada del Papa al que podría saludar al final de la celebración, como suele ser la costumbre. Al llegar su turno sintió el impulso de arrodillarse ante el santo Padre y pedir que rezara por su antiguo compañero de seminario, y describió brevemente la situación al Papa.

Un día después recibió la invitación del Vaticano para cenar con el Papa, en la que solicitaba llevara consigo al mendigo de la parroquia. El sacerdote volvió a la parroquia y le comentó a su amigo el deseo del Papa. Una vez convencido el mendigo, le llevó a su lugar de hospedaje, le ofreció ropa y la oportunidad de asearse.

El Pontífice, después de la cena, indicó al sacerdote que los dejara solos, y pidió al mendigo que escuchara su confesión. El hombre, impresionado, les respondió que ya no era sacerdote, a lo que el Papa contestó: “una vez sacerdote, sacerdote siempre”. “Pero estoy fuera de mis facultades de presbítero”, insistió el mendigo. “Yo soy el obispo de Roma, me puedo encargar de eso”, dijo el Papa.

El hombre escuchó la confesión del Santo Padre y le pidió a su vez que escuchara su propia confesión. Después de ella lloró amargamente. Al final Juan Pablo II le preguntó en qué parroquia había estado mendigando, y le designó asistente del párroco de la misma, y encargado de la atención a los mendigos.

Fuente: Solidaridad.net

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domingo, 13 de junio de 2010

Lo que dice Juan Pablo II de San Antonio

El Papa Juan Pablo II definió a San Antonio "hombre evangélico". Este altísimo reconocimiento se encuentra en el discurso que pronunció en Padua, el 12 de septiembre de 1982, con ocasión de su memorable visita a la Basílica de San Antonio. Reproducimos aquí algunos pasajes que sobresalen, porque, a través de las palabras del mismo Papa, apreciamos todavía más a fondo a San Antonio.

"Durante toda su existencia San Antonio fue un hombre evangélico. Y si nosotros lo honramos como tal, es porque nosotros creemos que el Espíritu Santo vivió en él de modo extraordinario enriqueciéndolo con sus maravillosos dones y moviéndolo "desde dentro" para emprender una actividad que fue extraordinaria en los treinta y seis años de su existencia, pero que está muy lejos de haberse acabado en el tiempo, ya que prosigue, vigorosamente y providencialmente, todavía en nuestros días.

Quisiera pediros a vosotros que meditéis exactamente sobre esta marca de perfil evangélico. Ésta es también la razón por la cual San Antonio es proclamado "el Santo".

Sin hacer exclusiones o preferencias, esta es una señal que en él la santidad ha conseguido vetas de extraordinaria altitud. La santidad se ha impuesto sobre todo el resto por medio del poder del ejemplo y ha dado a la devoción a San Antonio una expansión extrema en el mundo. Es realmente difícil encontrar una ciudad o un pueblo en el mundo católico donde no haya al menos un altar o una estatua del Santo. Su rostro sereno ilumina, con una amable sonrisa, millones de casas cristianas, donde, a través de él, la fe nutre la esperanza en la providencia del Padre celestial.

Los creyentes, los más pequeños y los más indefensos sobre todo, lo sienten y lo consideran su Santo, un intercesor siempre a punto y enérgico a su favor.

Exulta, Lusitania felix; O felix Padua, gaude. Exulta, feliz Portugal; oh feliz Padua, alégrate. Yo repito estas palabras junto con mi predecesor Pío XII. Alégrate Padua, en tus orígenes romanos y también pre-romanos; a los espléndidos eventos de tu historia tú añades el nobilísimo título de guardián de la viviente y palpitante memoria de San Antonio en su gloriosa tumba. De ti, de hecho, su nombre se ha difundido y resuena todavía en todo el mundo, por esta especial característica: la autenticidad de su perfil evangélico".

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