miércoles, 10 de septiembre de 2014

¡Sed en Cristo luz del mundo!

Queridas familias cristianas: ¡Anunciad con alegría al mundo entero el maravilloso tesoro que, como iglesias domésticas, lleváis con vosotros! Esposos cristianos, en vuestra comunión de vida y amor, en vuestra entrega recíproca y en la acogida generosa de los hijos… ¡Sed en Cristo luz del mundo!

El Señor os pide que seáis cada día como la lámpara que no se oculta, sino que es puesta "sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en la casa" (Mt 5,15). Sed ante todo "buena noticia para el tercer milenio" viviendo con empeño vuestra vocación.

El matrimonio que habéis celebrado un día, más o menos lejano, es vuestro modo específico de ser discípulos de Jesús, de contribuir a la edificación del Reino de Dios, de caminar hacia la santidad a la que todo cristiano está llamado.

Los esposos cristianos, como afirma el Concilio Vaticano II, cumpliendo su deber conyugal y familiar, "se acercan cada vez más a su propia perfección y a su santificación mutua"

San Juan Pablo II
IV Encuentro Mundial de las Familias
25 de Enero de 2003
Fuente: El Camino de María