domingo, 23 de febrero de 2014

Hace 13 años Juan Pablo II creó Cardenal a Jorge Bergoglio

Este 21 de febrero se cumplieron 13 años de cuando el Beato Juan Pablo II creó Cardenal a Jorge Mario Bergoglio -uno de los 231 que creó durante sus casi 27 años de pontificado, y ese día uno de los cuarenta y cuatro nuevos cardenales- señalando que eran «los primeros cardenales creados en el nuevo milenio».

Y poniendo de relieve que «después de haber tomado en abundancia de las fuentes de la misericordia divina durante el Año santo», la mística nave de la Iglesia se aprestaba a «bogar mar adentro» de nuevo para llevar al mundo el mensaje de la salvación.

Juntos –afirmó el Papa Karol Wojtyla queremos desplegar las velas al viento del Espíritu, escudriñando los signos de los tiempos e interpretándolos a la luz del Evangelio, para responder «a los perennes interrogantes de los hombres sobre el sentido de la vida presente y futura y sobre la relación mutua entre ambas» (Gaudium et spes, 4).

Uno de los cardenales creados por Juan Pablo II fue Jorge Mario Bergoglio –hoy Papa Francisco como anunció en el Ángelus del 21 de enero de 2001, con el nombre de otros purpurados. Y el 21 de febrero de 2001, víspera de la solemnidad de la Cátedra de Pedro pronunció la solemne fórmula en latín.

Poco más de trece años después, aquel Cardenal creado por el Papa Juan Pablo II, y que ahora es el Papa Francisco, lo va a canonizar el próximo 27 de abril. Ese día Juan Pablo II y Juan XXIII serán inscriptos en el Libro de los Santos de la Iglesia Católica. Y el ahora Papa argentino, será quien presidirá esa magna celebración.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Unidos en Cristo con el ejemplo de Juan Pablo II

Juan Pablo II nos acompaña desde el Cielo y nos recuerda la importancia de la unidad de los Pastores en la fe, en la caridad, en la comunión espiritual y pastoral. Y «recen por mí para que pueda ayudar a la Iglesia en lo que el Señor quiere que la ayude», dijo el Papa Francisco al recibir cordialmente a los Obispos de Polonia, al final de su Visita ad limina apostolorum. Agradeció al presidente de la Conferencia Episcopal y a todos ellos por estos días tan hermosos y no leyó el discurso preparado, para esta ocasión, que fue entregado a los prelados, «humildemente», en lugar de leerlo «majestuosamente», como dijo él mismo antes de darles su bendición.

Familia, matrimonio, juventud, las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada y la cercanía a los pobres, fueron los ámbitos pastorales, que destacó el Obispo de Roma en el denso discurso entregado, que empieza poniendo de relieve que ya se acerca la canonización del Beato Juan Pablo II. El Papa Bergoglio hace hincapié en su luminoso ejemplo, recordando a los prelados polacos que están llamados a construir la comunión y la paz, arraigadas en el amor fraterno y en los caminos del Señor:

«Nos encontramos, podemos decir, en la víspera de la canonización del Beato Juan Pablo II. Todos tenemos en nuestro corazón a este gran Pastor, que, en todas las etapas de su misión - como sacerdote, obispo y Papa - nos ha dado un luminoso ejemplo de entrega total a Dios y a su Madre, y de total dedicación a la Iglesia y al hombre. Él nos acompaña desde el Cielo y nos recuerda cuán importante es la comunión espiritual y pastoral entre los Obispos. La unidad de los Pastores, en la fe, en la caridad, en la enseñanza y en la preocupación común por el bien de los fieles, es un punto de referencia para toda la comunidad eclesial y para cualquiera que busque una dirección segura en el camino cotidiano por la senda del Señor. ¡Nada ni nadie puede introducir divisiones entre ustedes, queridos hermanos! Están llamados a construir la comunión y la paz enraizadas en el amor fraterno, y a dar a todos un ejemplo alentador. Y, ciertamente, esta actitud será fecunda y brindará a su pueblo fiel la fuerza de la esperanza».

En lo que respecta a la pastoral familiar, ante las situaciones de dificultad, divorcio y separaciones, alentando a mejorar la preparación de los jóvenes al matrimonio y poniendo en guardia contra la mentalidad del descarte, la exhortación del Santo Padre es la de impulsar la ayuda, la escucha y el diálogo:

«Hay que preguntarse cómo ayudar a las familias a vivir y apreciar tanto los momentos de alegría como los de dolor y debilidad. Que las comunidades eclesiales sean lugares de escucha, de diálogo, de consuelo y de sostén para los esposos, en su camino conyugal y en su misión educativa. Que ellos encuentren siempre en los Pastores el sostén de auténticos padres y guías espirituales, que los protegen de las amenazas de las ideologías negativas y los ayudan a ser fuertes en Dios y en su amor».

Una vez más, el pensamiento del Papa se dirige a los jóvenes y a los ancianos, que son «la esperanza de la Iglesia», refiriéndose a la JMJ en tierra polaca, dentro de dos años:

«La perspectiva del próximo Encuentro mundial de la juventud, que tendrá lugar en Cracovia en 2016, me hace pensar en los jóvenes, que con los ancianos son la esperanza de la Iglesia. Hoy, un mundo rico de instrumentos informáticos les ofrece nuevas posibilidades de comunicación, pero al mismo tiempo reduce las relaciones interpersonales de contacto directo, de intercambio de valores y de experiencias compartidas. Sin embargo, en los corazones de los jóvenes hay un anhelo de algo más profundo, que valorice plenamente su personalidad. Hay que salir al encuentro de este anhelo. En este sentido, la catequesis ofrece amplias posibilidades. Sé que en Polonia, participa en ella la mayoría de los alumnos en las escuelas, alcanzado un conocimiento existencial de Cristo, una relación personal con Dios que es amor».

Y después de exhortar a que los jóvenes sean alentados en su entusiasmo juvenil, al servicio de la caridad, del voluntariado y de la misión, el Papa se refiere a las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, subrayando la importancia de la pastoral vocacional y de la buena preparación en los seminarios, acompañada por la formación humana y espiritual. Para luego dedicar una exhortación especial a la solicitud hacia los necesitados, perseverando en la caridad:

«Concluyo exhortándolos a la solicitud hacia los pobres. También en Polonia, a pesar del actual desarrollo económico del país, hay tantos necesitados, desempleados, personas sin hogar, enfermos, abandonados, así como muchas familias - sobre todo las más numerosas - sin medios suficientes para vivir y educar a sus hijos. ¡Estén a su lado! Sé cuánto hace la Iglesia en Polonia, en este campo, mostrando gran generosidad no sólo en su patria, sino también en otros países de todo el mundo. Les agradezco a ustedes y a sus comunidades por esta obra. Sigan alentando a sus sacerdotes, religiosos, y a todos los fieles a la ‘fantasía de la caridad’ y a practicarla siempre. Y no olviden a los que, por diversas razones salen del país y tratan de construirse una nueva vida en el extranjero. Su creciente número y sus necesidades pueden requerir más atención por parte de la Conferencia Episcopal. Acompáñenlos con un cuidado pastoral adecuado, para que puedan conservar la fe y las tradiciones religiosas del pueblo polaco».

domingo, 16 de febrero de 2014

"¿Estoy sirviendo a Dios?"

El papa Juan Pablo II pasó décadas preguntándose constantemente si valía para el cargo para el que fue llamado, según sus diarios privados publicados y que él pidió que fueran destruidos.

Juan Pablo II, que dirigió la Iglesia católica desde 1978 hasta su muerte en 2005, será convertido en santo en abril y sigue siendo para muchos católicos un modelo de fe y compromiso.

Los diarios ofrecen un atisbo sobre su vida espiritual, dando la imagen de un hombre que nunca se mostró complaciente pese a la majestuosidad de su puesto y su estatus de estrella entre muchos católicos. En su lugar, agonizó sobre si estaba haciendo lo suficiente para servir a Dios.

Sus notas manuscritas, publicadas en polaco por el momento bajo el título "Juan Pablo II: Estoy mucho en manos de Dios. Notas personales 1962-2003", son una serie de reflexiones en lugar de un diario al uso.

Aunque desempeñó un papel muy activo en la Polonia de la era comunista y como pontífice, Karol Wojtyla, nacido en el sur de ese país en 1925, apenas se refería a sus actos públicos en estas páginas.

En una nota en 1981, el entonces cardenal Wojtyla reflexionó sobre un debate teológico con otros religiosos y añadió: "La palabra de Dios. ¿Amo la palabra de Dios? ¿Vivo para ella? ¿La sirvo voluntariamente? Ayúdame, Señor, a vivir según tu palabra", se preguntó. "¿Sirvo al Espíritu Santo que vive en la Iglesia?".

En el mismo pasaje, escribió, alternando entre el latín y el polaco: "Un sacrificio puro, santo e inmaculado. Es por eso por lo que exige de sus sacerdotes que deberían tener un corazón no dividido (en referencia al celibato) y exige la pureza a los sacerdotes. Jesús, ¡ayúdame!", dijo.

Antes de su muerte, el Papa confió sus diarios al arzobispo Stanislaw Dziwisz, su secretario personal y hoy cardenal de la ciudad de Cracovia, con instrucciones para que los quemara.

En el prólogo del libro, Dziwisz indicó que no los quemó porque eran claves para entender la vida espiritual privada del pontífice.

"Muestran la otra cara de la persona a la que conocíamos como pastor del a Iglesia universal", escribió el cardenal, que fue criticado y elogiado en los círculos católicos polacos al anunciar la publicación del libro el año pasado.

El libro de 638 páginas está dominado por profundas reflexiones teológicas que muestran poco de lo que podría estar pensando o haciendo el Papa cuando las escribió.

El retrato profundiza pero no sacude su imagen pública, en contraste con los diarios póstumos de la madre Teresa, que murió en 1997 y fue beatificada por Juan Pablo II en 2003, en los que ella mostraba dudas sobre la existencia de Dios.

En sus últimos años, debilitado por la enfermedad, sus palabras se vuelven más escasas y su pulso para escribir menos firme.

El último comentario en 2003 se refiere a la historia bíblica de Jonás, al que Dios pidió que divulgara su palabra pero que en su lugar huyó. El papa, que antes de su enfermedad viajó incansablemente por el mundo divulgando el Evangelio, escribió en italiano al final de la página: "Jonás, este es el miedo de proclamar el amor de Dios".
 Por Christian Lowe

martes, 11 de febrero de 2014

Oración a la Virgen de Lourdes, Salud de los enfermos

Oh Virgen María, Salud de los enfermos,
que has acompañado a Jesús en el camino del Calvario
y has permanecido junto a la Cruz en la que moría tu Hijo,
participando íntimamente de sus dolores,
acoge nuestros sufrimientos y únelos a los de Él,
para que las semillas esparcidas durante el Jubileo
sigan produciendo frutos abundantes en los años venideros.

Madre de Misericordia, con fe nos volvemos hacia Ti.
Alcánzanos de tu Hijo el que podamos volver pronto,
plenamente restablecidos, a nuestras ocupaciones,
para hacernos útiles al prójimo con nuestro trabajo.
Mientras tanto, quédate junto a nosotros en el momento
de la prueba y ayúdanos a repetir cada día Contigo nuestro "sí",
seguros de que Dios sabe sacar de todo mal un bien más grande. 
Amén

Juan Pablo II

sábado, 8 de febrero de 2014

El Papa Francisco nombrará a Juan Pablo II patrono de las Jornadas Mundiales de la Juventud

VATICANO, 06 Feb. 14 / 04:02 pm (ACI).- 
La Santa Sede dio a conocer hoy el Mensaje del Papa Francisco a los jóvenes para la XXIX Jornada Mundial de la Juventud 2014 (JMJ), que se celebra el Domingo de Ramos en Roma. En el texto el Santo Padre señala que “después de su canonización, que es un acontecimiento que llena nuestro corazón de alegría¨, el Pontífice polaco será el gran patrono de las JMJ, de las que fue iniciador y promotor.

En este primer mensaje que el Papa Francisco dirige a los jóvenes por las JMJ, ilustra sobre los temas de las tres próximas Jornadas, dando inicio al itinerario de preparación espiritual que, a lo largo de tres años, guiará a la celebración internacional en Cracovia, en julio de 2016. La primera JMJ se celebró en Buenos Aires en 1987 con la presencia de Juan Pablo II.

El tema de este primer mensajes es “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Los temas de las tres próximas JMJ, tomados de las Bienaventuranzas del Evangelio, muestran cómo el Santo Padre considere este pasaje del Evangelio de Mateo un punto de referencia central para la vida de los cristianos, llamados a hacer de él un concreto programa de vida.

En este mensaje, el Papa recuerda “el extraordinario encuentro que vivimos en Río de Janeiro, en la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud. ¡Fue una gran fiesta de la fe y de la fraternidad! La buena gente brasileña nos acogió con los brazos abiertos, como la imagen de Cristo Redentor que desde lo alto del Corcovado domina el magnífico panorama de la playa de Copacabana”.

“A orillas del mar, Jesús renovó su llamada a cada uno de nosotros para que nos convirtamos en sus discípulos misioneros, lo descubramos como el tesoro más precioso de nuestra vida y compartamos esta riqueza con los demás, los que están cerca y los que están lejos, hasta las extremas periferias geográficas y existenciales de nuestro tiempo”.

El Papa Francisco explica a los jóvenes lo que significa ser pobres de espíritu, entrando en la parte esencial del tema de la próxima Jornada Mundial de la Juventud. Jesús mismo eligió un camino de humillación y de pobreza, y el Papa dirige a los jóvenes la invitación insistente de imitarle, indicándoles el ejemplo de San Francisco de Asís. Por ello, los jóvenes cristianos están llamados a la conversión, a abrazar un estilo de vida evangélico marcado por la sobriedad, la búsqueda de lo esencial y la solidaridad concreta en relación a los pobres.

Los pobres son, así explica el Papa, por un lado “la carne que sufre” de Cristo, que todos estamos llamados a tocar personalmente, pero por otro lado podemos convertirnos en verdaderos maestros de vida, pues podemos ofrecer tanto a nivel humano y espiritual.

El Papa subraya a continuación el profundo vínculo entre el tema de la JMJ de Río: “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos” y las Bienaventuranzas de los pobres de espíritu. De hecho, el Papa Francisco explica que, “la pobreza evangélica es una condición fundamental para que el Reino de Dios se difunda”, pues a menudo es de los corazones más sencillos de donde brota la auténtica alegría, que es el motor mismo de la evangelización.

El Santo Padre recuerda, por último, el trigésimo aniversario de la entrega de la Cruz del Jubileo de la Redención a los jóvenes, que se celebrará el próximo 22 de abril.

“Precisamente a partir de ese acto simbólico de Juan Pablo II comenzó la gran peregrinación juvenil que, desde entonces, continúa a través de los cinco continentes”. Y el papa Francisco anuncia a los jóvenes que, después de su canonización, que es un “acontecimiento que llena nuestro corazón de alegría”, Juan Pablo II “será el gran patrono de las JMJ, de las que fue iniciador y promotor”.

Para leer el mensaje completo, ingrese acá.

viernes, 31 de enero de 2014

Información sobre el sacrílego robo de reliquias de Juan Pablo II

Robo de reliquias de Juan Pablo II

ROMA, 27 Ene. 14 / 12:29 pm (ACI/EWTN Noticias).- A tres meses de la canonización del Beato Juan Pablo II que se realizará el 27 de abril en Roma, desconocidos robaron, en el Santuario de San Pedro de la Ienca, de la Diócesis de L’aquila (Italia), una de las cuatro ampollas en el mundo que contienen la sangre del Pontífice polaco.

El hurto ocurrió la madrugada del sábado 25 de enero. Los ladrones entraron sin forzar la puerta de la sacristía, rompieron el cristal de una ventana y cortaron los barrotes que protegen el relicario. Junto a la ampolla también fue sustraído un crucifijo del altar.

En declaraciones a ACI Prensa, el presidente de la Asociación Cultural del Santuario de Juan Pablo II en San Pedro de la Ienca, Pasquale Corriere, explicó que “se trata de un robo muy grave a nivel mundial, un sacrilegio que afecta a todos los católicos en el mundo y no solo a los habitantes de este pequeño pueblo”.

“No sé quien ha podido hacerlo, pensamos que ha podido ser un robo bajo comisión porque si los ladrones buscaran dinero habrían roto también las cajas de la limosna”, añadió.

La policía está investigando los hechos pero hasta ahora no hay resultados. Según Montagna TV, algunos señalan que existiría “la posibilidad de que los ladrones se hubieran desecho del objeto sagrado”, pero por el momento no hay nada confirmado.

La reliquia de Juan Pablo II había sido donada por el secretario personal del Pontífice por más de 40 años, el ahora Cardenal Estanislao Dziwisz, con motivo de la fundación del santuario en el año 2011, el primer santuario en Europa dedicado al Papa peregrino después de su beatificación el 1 de mayo de ese mismo año.

La sangre de la ampolla había sido extraída al Pontífice en los últimos días de su vida para ponerla a disposición del Centro de Transfusiones del Hospital Bambino Gesù, en donde aún se conserva una de las cuatro que en total se extrajeron.

Encuentran parte de lo robado

ROMA, 30 Ene. 14 / 12:01 pm (ACI/EWTN Noticias).- Casi una semana después del robo de una reliquia de sangre del Beato Papa Juan Pablo II, los agentes encontraron el pequeño trozo de tela de la sotana del Pontífice polaco que quedó manchada de sangre durante el atentado que sufrió en la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981. Hasta el momento hay dos detenidos y continúan las investigaciones.

Según señala el diario La Nación, por el robo ocurrido en la iglesia de San Pietro della Ienca, en el L'Aquila, en la región italiana de Los Abruzos, hay dos jóvenes detenidos, de 23 y 24 años, quienes confesaron haber robado el relicario y la cruz del templo.

El presidente de la asociación San Pietro della Ienca, Pasquale Corriere, responsable del santuario del que desapareció la reliquia, explicó a los medios italianos que falta aún una parte que esperan poder recuperar.

El fiscal de L'Aquila, David Mancini, ordenó un nuevo interrogatorio a los dos detenidos para que confiesen dónde se encuentra la reliquia.

Precisamente hoy llegó el llamado del que fuera secretario de Juan Pablo II por más de 40 años, el ahora Arzobispo de Cracovia (Polonia), Cardenal Stanislaw Dziwisz, para que los ladrones devuelvan la reliquia antes de la canonización del Pontífice que se realizará el 27 de abril.

En 2011, el Purpurado entregó a la comunidad de Los Abruzzos la reliquia como "una muestra de su amor hacia la montaña".

La Nación señala que en un primer momento se barajó la posibilidad de que se tratase de un robo para realizar algún rito satánico, pero posteriormente se ha pensado en la posibilidad de que se trate de un robo vinculado a un coleccionista.

miércoles, 22 de enero de 2014

Publican libro con los apuntes personales de Juan Pablo II que su secretario salvó de ser quemados

ROMA, 22 Ene. 14 / 12:02 am (ACI/EWTN Noticias).-
La editorial Znak de Polonia lanzará el próximo 5 de febrero el libro “Estoy en manos de Dios. Apuntes personales 1962-2003”, un texto que recoge las más íntimas memorias del Beato Juan Pablo II, que fueron salvadas de ser quemadas por su secretario por más de 40 años, el ahora Cardenal Stanislaw Dziwisz.

Según anuncia la editorial Znak, el lector encontrará en este volumen “las más importantes preguntas íntimas, profundas, conmovedoras meditaciones y oraciones que marcaban su tiempo día a día”, así como “apuntes que atestiguan su preocupación por sus seres queridos (amigos y colaboradores) y por la Iglesia que le había sido encomendada”.

Los apuntes personales de Juan Pablo II permiten al lector encontrarse con un hombre que siempre confió más en Dios que en sí mismo y que luchó por la verdad hasta el final de su vida.

Juan Pablo II pidió a Mons. Dziwisz, su secretario y más cercano colaborador, quemar los apuntes tras su muerte, pero el ahora Arzobispo de Cracovia decidió no destruirlos sino que los conservó y entregó a la Congregación para las Causas de los Santos, que examinó la vida de Karol Wojtyla durante su proceso de canonización.

En los textos, el lector tiene acceso al corazón del hombre que fue Obispo de Cracovia durante la difícil época del comunismo, y que luego, por cerca de 27 años, fue el sucesor de Pedro a fines del siglo XX e inicios del XXI.

El texto recopila las experiencias de Juan Pablo II, junto a oraciones, reflexiones y comentarios, convirtiendo al lector en un discípulo de la espiritualidad del futuro santo.

En declaraciones a la agencia Kai, el Cardenal Dziwisz explicó su decisión: “No, no quemé los apuntes de Juan Pablo II, porque constituyen la clave de lectura de su espiritualidad, la parte más íntima del hombre: sus relaciones con Dios, con el otro y consigo mismo”.

El libro ya se encuentra en pre-venta en su edición en polaco.

viernes, 17 de enero de 2014

Oración compuesta por Juan Pablo II

Padre Bueno, en Cristo tu Hijo nos revelas tu amor, nos abrazas como a tus hijos y nos ofreces la posibilidad de descubrir, en tu voluntad, los rasgos de nuestro verdadero rostro.

Padre santo, Tú nos llamas a ser santos como Tú eres santo. Te pedimos que nunca falten a tu Iglesia ministros y apóstoles santos que, con la palabra y con los sacramentos, preparen el camino para el encuentro contigo.

Padre misericordioso, da a la Humanidad extraviada, hombres y mujeres, que, con el testimonio de una vida transfigurada, a imagen de tu Hijo, caminen alegremente con todos los demás hermanos y hermanas hacia la patria celestial.

Padre nuestro, con la voz de tu Espíritu Santo, y confiando en la materna intercesión de María, te pedimos ardientemente: manda a tu Iglesia sacerdotes, que sean testimonios valientes de tu infinita bondad. ¡Amén!

domingo, 12 de enero de 2014

Juan Pablo II y el Bautismo

Homilía de S.S. Juan Pablo II en la vigilia celebrada en el hipódromo de Longchamp, París (Jornada Mundial de la Juventud). 23 de agosto de 1997

Queridos jóvenes, ¿sabéis lo que hace en vosotros el sacramento del bautismo? Dios os reconoce como hijos suyos y transforma vuestra existencia en una historia de amor con él. Os conforma con Cristo, para que podáis realizar vuestra vocación personal. Ha venido para establecer una alianza con vosotros y os ofrece su paz. Vivid desde ahora como hijos de la luz, que se saben reconciliados por la cruz del Salvador.

El bautismo, «misterio y esperanza del mundo que vendrá» (san Cirilo de Jerusalén, Procatequesis 10, 12), es el más bello de los dones de Dios, pues nos invita a convertirnos en discípulos del Señor. Nos hace entrar en la intimidad con Dios, en la vida trinitaria, desde hoy y por toda la eternidad. Es una gracia que se da al pecador, que nos purifica del pecado y nos abre un futuro nuevo. Es un baño que lava y regenera. Es una unción que nos conforma con Cristo, sacerdote, profeta y rey. Es una iluminación, que esclarece y da pleno significado a nuestro camino. Es un vestido de fortaleza y de perfección. Revestidos de blanco el día de nuestro bautismo, como lo seremos en el último día, estamos llamados a conservar cada día su esplendor y a recuperarlo por medio del perdón, la oración y la vida cristiana. El bautismo es el signo de que Dios se ha unido con nosotros en nuestro caminar, que embellece nuestra existencia y transforma nuestra historia en una historia sagrada.

Habéis sido llamados, elegidos por Cristo para vivir en la libertad de los hijos de Dios y habéis sido también confirmados en vuestra vocación bautismal y habitados por el Espíritu Santo para anunciar el Evangelio a lo largo de toda vuestra vida. Al recibir el sacramento de la confirmación os comprometéis con todas vuestras fuerzas a hacer crecer pacientemente el don recibido por medio de la recepción de los sacramentos, en particular de la Eucaristía y de la penitencia, que conservan en nosotros la vida bautismal. Bautizados, dais testimonio de Cristo por vuestro esfuerzo de una vida recta y fiel al Señor, que se ha de mantener con una lucha espiritual y moral.

En medio de vuestros hermanos tenéis que vivir como cristianos. Por el bautismo Dios nos da una madre, la Iglesia, con la que crecemos espiritualmente para avanzar por el camino de la santidad. Este sacramento nos integra en un pueblo, nos hace partícipes de la vida eclesial y nos da hermanos y hermanas que amar, para ser «uno en Cristo Jesús» (Ga 3, 28). En la Iglesia no hay ya fronteras; somos un único pueblo solidario, compuesto por múltiples grupos con culturas, sensibilidades y modos de acción diversos, en comunión con los obispos, pastores del rebaño.

Gracias a Cristo estamos cerca de todos nuestros hermanos y somos llamados a manifestar la alegría profunda que se tiene al vivir con él. El Señor nos llama a cumplir nuestra misión donde estamos, pues «el lugar que Dios nos ha señalado es tan hermoso, que no nos está permitido desertar de él» (cf. Carta a Diogneto, VI, 10). Independientemente de lo que hagamos, nuestra vida es para el Señor; en él está nuestra esperanza y nuestro título de gloria. En la Iglesia la presencia de los jóvenes, de los catecúmenos y de los nuevos bautizados es una riqueza y una fuente de vitalidad para toda la comunidad cristiana, llamada a dar cuenta de su fe y a testimoniarla hasta los confines de la tierra.

Un día, en Cafarnaúm, cuando muchos discípulos abandonaban a Jesús, Pedro respondió a la pregunta de Jesús: «¿También vosotros queréis marcharos?», diciéndole: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6, 67-68). En esta Jornada de la juventud en París, una de las capitales del mundo contemporáneo, el Sucesor de Pedro acaba de repetiros que estas palabras del Apóstol deben ser el faro que os ilumine a todos en vuestro camino. «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6, 68). Más aún: no sólo nos hablas de la vida eterna. Tú mismo eres la vida eterna. Verdaderamente, tú eres «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6).

Queridos jóvenes, por la unción bautismal os habéis convertido en miembros del pueblo santo. Por la unción de la confirmación participáis plenamente en la misión eclesial. La Iglesia, de la que sois parte, tiene confianza en vosotros y cuenta con vosotros. Que vuestra vida cristiana sea un «acostumbrarse» progresivo a la vida con Dios, según la hermosa expresión de san Ireneo, para que seáis misioneros del Evangelio.

jueves, 9 de enero de 2014

"El misterio de Juan Pablo II"

¿Hubo un plan secreto que relaciona Fátima con el Cardenal Wyszynski, Juan Pablo II y la caída del imperio soviético? Este es el interrogante que plantea el nuevo documental que acaba de lanzar Goya Producciones en España. Su título es revelador: “El Misterio de Juan Pablo II: De Fátima al fin del comunismo”.

Se trata de una ágil adaptación española de la película polaca “Tajemnica tajemnic”, producida por Rafael Porzezinski y dirigida por Agnieszka Porzezinska y Pawel Sobczyk, con la colaboración de un elenco de expertos y testigos, como el exsecretario de Juan Pablo II y hoy cardenal de Cracovia, Mons. Stanisław Dziwisz.

El documental sugiere que la caída del comunismo no se decidió en la poderosa Unión Soviética sino en la humilde Polonia. ¿Hubo un plan oculto que guiaba los acontecimientos? ¿Tenía algo que ver con el Mensaje de Fátima? ¿Jugó algún papel la Virgen de Czestochowa? Existen indicios de que así fue. Entonces, ¿de quiénes se sirvió la Virgen para sus fines?

Esta epopeya la protagonizan el cardenal primado de Polonia Stefan Wyszynski, Juan Pablo II, el pueblo polaco y la Virgen. Lo revelan testigos de primera mano, apoyados en imágenes de los archivos de la televisión y del episcopado polaco.

La historia nos muestra cómo la masiva devoción polaca a María, ridiculizada y perseguida por los comunistas, de pronto se convirtió en la fuerza de la Iglesia. El cardenal Wyszynski fue el símbolo de la resistencia a la dictadura atea. “Ningún Zar va a sentarse sobre el altar”, profetizó desde la cárcel. Y de ese coraje surgió la figura de Karol Woytila, el papa que debió ser asesinado. ¿Qué milagro le hizo sobrevivir al disparo certero de un asesino profesional?

Según apuntes de sor Lucía, citados por un testigo, al consagrar el mundo al Inmaculado Corazón de María, Juan Pablo II  cambió el curso de la historia: evitó la guerra nuclear prevista para la década de los 80. Una guerra entre la OTAN y el Pacto de Varsovia hubiera costado millones de vidas y destruido docenas de ciudades.

Un documental que inserta la próxima canonización de Juan Pablo II en una perspectiva nueva cuajada de interrogantes acerca de la acción divina en la historia:

domingo, 5 de enero de 2014

Cristo es la Epifanía del Padre

«La luz brilla en las tinieblas, pero las tinieblas no la acogieron» (Jn 1, 5).
Toda la liturgia habla hoy de la luz de Cristo, de la luz que se encendió en la noche santa. La misma luz que guió a los pastores hasta el portal de Belén indicó el camino, el día de la Epifanía, a los Magos que fueron desde Oriente para adorar al Rey de los judíos, y resplandece para todos los hombres y todos los pueblos que anhelan encontrar a Dios.

En su búsqueda espiritual, el ser humano ya dispone naturalmente de una luz que lo guía: es la razón, gracias a la cual puede orientarse, aunque a tientas (cf. Hch 17, 27), hacia su Creador. Pero, dado que es fácil perder el camino, Dios mismo vino en su ayuda con la luz de la revelación, que alcanzó su plenitud en la encarnación del Verbo, Palabra eterna de verdad.

La Epifanía celebra la aparición en el mundo de esta luz divina, con la que Dios salió al encuentro de la débil luz de la razón humana. Así, en la solemnidad de hoy, se propone la íntima relación que existe entre la razón y la fe, las dos alas de que dispone el espíritu humano para elevarse hacia la contemplación de la verdad, como recordé en la reciente encíclica Fides et ratio.

Cristo no es sólo luz que ilumina el camino del hombre. También se ha hecho camino para sus pasos inciertos hacia Dios, fuente de vida. Un día dijo a los Apóstoles: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto» (Jn 14, 6-7). Y ante la objeción de Felipe añadió: «El que me ha visto a mí ha visto al Padre. (...) Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí» (Jn 14, 9.1 1). La epifanía del Hijo es la epifanía del Padre.

¿No es éste, en definitiva, el objetivo de la venida de Cristo al mundo? El mismo afirmó que había venido para «dar a conocer al Padre», para «explicar» a los hombres quién es Dios y para revelar su rostro, su «nombre» (cf. Jn 17, 6). La vida eterna consiste en el encuentro con el Padre (cf. Jn 17, 3). Por eso ¡cuán oportuna es esta reflexión, especialmente durante el año dedicado al Padre!

La Iglesia prolonga en los siglos la misión de su Señor: su compromiso principal consiste en dar a conocer a todos los hombres el rostro del Padre, reflejando la luz de Cristo, Lumen gentium, luz de amor, de verdad y de paz. Para esto el divino Maestro envió al mundo a los Apóstoles, y envía continuamente, con el mismo Espíritu, a los obispos, sus sucesores.

Conscientes de esta tarea apostólica y misionera, que compete a todo el pueblo cristiano, pero especialmente a cuantos el Espíritu Santo ha puesto como obispos para pastorear la Iglesia de Dios (cf. Hch 20, 28), vamos como peregrinos a Belén, a fin de unirnos a los Magos de Oriente, mientras ofrecen dones al Rey recién nacido.

Pero el verdadero don es él: Jesús, el don de Dios al mundo. Debemos acogerlo a él, para llevarlo a cuantos encontremos en nuestro camino. Él es para todos la epifanía, la manifestación de Dios, esperanza del hombre, de Dios, liberación del hombre, de Dios, salvación del hombre.

Cristo nació en Belén por nosotros. Venid, adorémoslo. Amén.

Homilía de S.S. Juan Pablo II en la Solemnidad de la Epifanía del Señor
6 de enero de 1999

martes, 31 de diciembre de 2013

Un año nuevo en perspectiva cristiana

-Audiencia general del miércoles, 29 de diciembre de 1982-

Queridos hermanos y hermanas:
 
Esta última audiencia general del año está toda ella impregnada de la luz de la Santa Navidad que acabamos de celebrar, y nos lleva además a reflexionar sobre la celebración, tan rica de significado humano, del paso del año viejo al nuevo.
 
En efecto, la historia del hombre, iluminada por el misterio del Dios hecho hombre, Nuestro Señor Jesucristo, adquiere una clara orientación hacia el mundo de lo divino. La fiesta de Navidad da un sentido cristiano a la sucesión de los acontecimientos y a los sentimientos humanos, proyectos y esperanzas, y permite descubrir en este rítmico y aparentemente mecánico correr del tiempo, no sólo las líneas de tendencia del peregrinaje humano, sino también los signos, las pruebas y las llamadas de la Providencia y Bondad Divina.

¿Vamos hacia lo mejor? ¿Vamos hacia lo peor? Para el cristiano no hay duda: la Redención de Cristo, que comienza en la Santa Noche de Navidad, lleva progresivamente a la humanidad redimida y que acoge esta Redención, al triunfo sobre el mal y sobre la muerte.

Ciertamente a medida que se va hacia Dios aumentan pruebas y dificultades. Esto vale tanto para el camino de la Iglesia como para cada uno de los cristianos. Las fuerzas hostiles a la verdad y a la justicia -como nos explica todo el libro del Apocalipsis- aumentan, en el curso de la historia, sus tramas y su violencia contra quien quiere seguir el camino del Redentor. Por tanto, en definitiva, a pesar de los riesgos y las derrotas parciales, la historia marcha hacia el triunfo del bien, hacia la victoria final de Cristo.

El año litúrgico, con sus festividades periódicas que tienden a recordarnos y hacernos vivir los principales fundamentos del pensar y el actuar cristiano, es un inestimable don de Dios, presente en nuestra historia: un don, se puede decir, de la Santa Navidad. Las festividades litúrgicas sostienen de este modo nuestra fidelidad al mensaje evangélico, permitiéndonos al mismo tiempo hacer fructificar continuamente su infinita virtualidad.

La fiesta de la Sagrada Familia es uno de los principales puntos luminosos que nos ofrece la liturgia en nuestro camino terreno; con ellos podemos comprender el significado escatológico del tiempo y cómo verdaderamente Cristo, elevado en la Cruz, atrae a Sí todas las cosas (cf. Jn 12, 32)

La liturgia, de la que estamos viviendo en estos días algunos momentos particularmente intensos, nos ilumina así acerca del sentido del tiempo y de la historia, por lo cual, si surge en nosotros la impresión de que el mal está aumentando y triunfando, ella nos responde con el misterio de la Navidad, que nos introduce en el  misterio de la Cruz.

No aumenta el mal, aumentan las pruebas… Y puesto que Dios, junto con la prueba da también la fuerza para superarla (cf. I Cor 10, 13), la abundancia del mal, que nos quiere herir y seducir, termina por transformarse en una sobreabundancia de bien y de gloria. Por eso San Pablo pudo decir que "donde abundó el pecado sobreabundó la gracia" (Rom, 5, 20).

En el curso del tiempo aumentan los ataques contra el Reino de Dios y contra los que quieren seguir piadosamente a Cristo; pero aumenta también el don de fortaleza que les concede el Espíritu Santo, de modo que al final todo se resuelve en la victoria para cuantos han permanecido fieles. Esta es, queridos hermanos y hermanas, la perspectiva con la que debemos encaminarnos a afrontar y vivir el año nuevo que tenemos delante.

La vida de aquí abajo no es por sí misma, un cómodo y garantizado viaje hacia lo mejor. Desde los primeros años de nuestra vida nos damos cuenta de ello si tenemos los ojos abiertos. Lo mejor es ciertamente una perspectiva real; la humanidad, guiada por el Pueblo de Dios, está marchando en esta dirección; pero para cada uno de nosotros esta marcha hacia lo "mejor" no está privada de riesgos y de dificultades; y sobre todo está sometida cada día a la prueba de nuestra responsabilidad, debe ser el objeto de una elección libre.

La luz de Belén y la luz del Pesebre nos indican la dirección hacia lo mejor, nos hablan de la victoria final del bien, nos animan a caminar con esperanza y sin miedo, "sin apartarnos ni a la derecha ni a la izquierda" (Jos 23, 6)

Beato Juan Pablo II

martes, 24 de diciembre de 2013

Últimas Homilías Navideñas de Juan Pablo II

HOMILÍA DE JUAN PABLO II EN LA NOCHEBUENA 2004

«Adoro Te devote, latens Deitas»

En esta Noche resuenan en mi corazón las primeras palabras del célebre himno eucarístico, que me acompaña día a día en este año dedicado particularmente a la Eucaristía.

En el Hijo de la Virgen, «envuelto en pañales» y «acostado en un pesebre» (cf. Lucas 2,12), reconocemos y adoramos «el pan bajado del cielo» (Juan 6,41.51), el Redentor venido a la tierra para dar la vida al mundo.

¡Belén! La ciudad donde según las Escrituras nació Jesús, en lengua hebrea, significa «casa del pan». Allí, pues, debía nacer el Mesías, que más tarde diría de sí mismo: «Yo soy el pan de vida» (Jn 6,35.48).

En Belén nació Aquél que, bajo el signo del pan partido, dejaría el memorial de la Pascua. Por esto, la adoración del Niño Jesús, en esta Noche Santa, se convierte en adoración eucarística.

Te adoramos, Señor, presente realmente en el Sacramento del altar, Pan vivo que das vida al hombre. Te reconocemos como nuestro único Dios, frágil Niño que estás indefenso en el pesebre. «En la plenitud de los tiempos, te hiciste hombre entre los hombres para unir el fin con el principio, es decir, al hombre con Dios» (cf. San Ireneo, «Adversus Haereses», IV,20,4).

Naciste en esta Noche, divino Redentor nuestro, y, por nosotros, peregrino por los senderos del tiempo, te hiciste alimento de vida eterna.

¡Acuérdate de nosotros, Hijo eterno de Dios, que te encarnaste en el seno de la Virgen María! Te necesita la humanidad entera, marcada por tantas pruebas y dificultades.

¡Quédate con nosotros, Pan vivo bajado del Cielo para nuestra salvación! ¡Quédate con nosotros para siempre! Amén.

HOMILÍA DE JUAN PABLO II EN LA NAVIDAD 2004

Christus natus est nobis, venite, adoremus!

¡Cristo ha nacido por nosotros, venid, a adorarlo! Vamos hacia Ti, en este día solemne, dulce Niño de Belén, que al nacer has escondido tu divinidad para compartir nuestra frágil naturaleza humana. Iluminados por la fe, Te reconocemos como verdadero Dios encarnado por amor nuestro.
¡Tú eres el único Redentor del hombre!

Ante el pesebre donde yace indefenso, que cesen tantas formas de creciente violencia, causa de indecibles sufrimientos; que se apaguen tantos focos de tensión, que corren el riesgo de degenerar en conflictos abiertos; que se consolide la voluntad de buscar soluciones pacíficas, respetuosas de las legítimas aspiraciones de los hombres y de los pueblos.

Niño de Belén, Profeta de paz, alienta las iniciativas de diálogo y de reconciliación, apoya los esfuerzos de paz que aunque tímidos, pero llenos de esperanza, se están haciendo actualmente por un presente y un futuro más sereno para tantos hermanos y hermanas nuestros en el mundo.
Pienso en África, en la tragedia de Darfur en Sudán, en Costa de Marfil y en la región de los Grandes Lagos. Con gran aprensión sigo los acontecimiento de Irak.
Y ¿cómo no mirar con ansia compartida, pero también con inquebrantable confianza, a la tierra de la que Tú eres Hijo?

¡Por doquier se ve la necesidad de paz! Tú, que eres el Príncipe de la verdadera paz, ayúdanos a comprender que la única vía para construirla es huir horrorizados del mal y buscar siempre y con valentía el bien. ¡Hombres de buena voluntad de todos los pueblos de la tierra, venid con confianza al pesebre del Salvador!

«No quita los reinos humanos quien da el Reino de los cielos» (cf. himno litúrgico). Llegad para encontraros con Aquél que viene para enseñarnos el camino de la verdad, de la paz y del amor.